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Hoy voy a empezar con una pregunta cuya respuesta esconde algo de humor: ¿Sabéis qué son las calorías? –Pues muy fácil, las calorías son unos malditos duendecillos que, mientras duermes por la noche, se meten en tu armario y te encogen la ropa”.

Bueno, hablando ya en serio, lo que sí que os traigo hoy es información sobre un tipo de grasa que haría justo lo contrario que esos duendecillos. Lo cierto es que ya hace algunos meses que saltaron las primeras noticias acerca de un tipo de grasa beneficiosa para nuestro organismo. Esta grasa, denominada en un principio grasa parda o grasa marrón se había encontrada únicamente en los bebés y servía, entre otras cosas, para evitar que los recién nacidos mueran congelados ya que esta grasa produce más calor que cualquier otro órgano del cuerpo. Y produce tanto calor porque esta grasa, en lugar de almacenar energía sirve para quemarla. Es decir, que en lugar de favorecer que nuestra cintura y caderas se vean cada vez más voluminosas, propicia la combustión de reservas energéticas. La otra grasa, la que hace que sí aparezca una voluminosa cintura, unas anchas cartucheras así como otras lorzas coporales, es la denominada grasa blanca y es la que sirve como reserva energética . Ésta no produce calor y por tanto no tiene tanto interés como la parda o beige.

Y decía que este tipo de grasa había sido noticia recientemente porque se ha hallado también en las personas adultas. Hasta hace poco se pensaba que sólo la poseían los bebes. Sin embargo, en los adultos esta grasa metabólicamente activa no es exactamente igual ya que en lugar de ser parda o marrón,  es beige y es mucho menos abundante que en los primeros años de vida.

Imágenes térmicas muestran la grasa parda en el cuello de un bebé

De hecho, a medida que crecemos, la cantidad de este tipo de grasa disminuye. Investigadores de la universidad de Nottingham, en Inglaterra, han publicado un estudio en la revista Journals of Pediatrics en la que muestran que el cuello de los niños sanos producen calor. Aunque, como ya decimos, esta característica se ve más acentuada en los niños pequeños que en los adolescentes y adultos.

 

Michael Symond, uno de los autores de la investigación afirma que

Hay tan solo cerca de 50 gramos de grasa parda en la región del cuello, que se enciende y apaga durante el día, ya que el cuerpo está expuesto a diferentes temperaturas, especialmente si se está comiendo o practicando ejercicio físico

Según Symond, cuanto más sepamos acerca de este tipo de grasa mejor, ya que podría ayudarnos en la lucha contra la obesidad. Tanto es así que las empresas farmacéuticas ya se frotan las manos solo con pensar en descubrir la fórmula que frene o palie tal epidemia de sobrepeso. Lograr activar la grasa beige es uno de los puntos en los que se está investigando. Los expertos señalan que de conseguirlo, sería posible comer más sin subir de peso, aunque, como pega, gastaríamos mucha energía innecesariamente, sudaríamos mucho y estaríamos calientes todo el tiempo.

Sobre el papel todo esto suena maravillosamente: “comer y en lugar de almacenar grasas, quemarlas”. Sin embargo, algunos expertos señalan que no es tan fácil como puede sonar y podría ser peligroso ya que “tanta grasa beige en los seres humanos adultos no es natural”

Parece un área, como mínimo, interesante de investigar. Aunque aún queda un largo camino por recorrer, “una década al menos”. Mientras tanto, no nos cansaremos de repetir en Medciencia la importancia de una alimentación equilibrada, variada y sin excesos, así como un estilo de vida activo para asegurar una salud óptima y mantener un peso saludable.

Vía e Imágenes: BBC