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El sexo casual, también llamado “rollo de una noche” es algo intrigante. Existe gente capaz de salir cada noche (o cada fin de semana, según la persona) con una persona diferente, y esa misma noche tener relaciones, para la mañana siguiente decir eso de “si te he visto no me acuerdo”, pero otros no son capaces de tener una vida sexual que no esté atada a la misma persona, de forma estable.

Además, seguimos viendo lo retrograda que es nuestra sociedad en ese sentido. Si esto lo hace un hombre aún se le ve como todo un triunfador, pero si lo hace una mujer no dejan de llegar las críticas. Al menos las cosas van cambiando poco a poco, pero por desgracia esto aún lo vemos. Pero, ¿Qué ciencia hay detrás de este comportamiento? ¿Podríamos predecir quien disfrutaría con el sexo ocasional y quien preferiría el sexo con una pareja estable?

Hace un par de años, un equipo de investigación liderado por Justin García, del laboratorio de antropología evolutiva y salud de la Universidad de Binghamton y la Universidad Estatal de Nueva York encontró que la propensión a tener relaciones sexuales de este tipo, de forma casual, podría tener origen genético (hoy en día las cosas o son genéticas o son adictivas oiga…).

Este equipo encontró que los individuos predispuestos a conductas sexuales de riesgo tendrían una variante del receptor de Dopamina (si, esa sustancia tan ligada a las adicciones y al circuito cerebral de la recompensa) del tipo D4. Concretamente la variante se daría en el gen DRD4. Este gen está íntimamente ligado a los comportamientos compulsivos, como la adicción al juego o al alcohol por ejemplo. Cabe destacar que una “predisposición genética” no implica ninguna obligación para el individuo. Es decir, si tienes esta variante de un gen no significa que vayas de flor en flor si o si, de forma obligatoria, sino que simplemente tendrás más probabilidades de comportarte de este modo en comparación con otra persona que no tenga este gen. Las cosas son más complicadas que esto, pues los factores ambientales también influyen en el comportamiento.

Para demostrar el poder del ambiente, también hubo una investigación de un equipo de la Universidad de Missouri, donde analizaron a 1.228 niños de entre 12 y 14 años al inicio de su estudio. Estos niños hablaron sobre las 50 películas más taquilleras que habían visto entre 1998 y 2004, y que habían sido calificadas por los investigadores según su contenido sexual. Seis años más tarde, los participantes respondieron a preguntas sobre su comportamiento sexual para evaluar si habían tenido relaciones sexuales y que si habían corrido riesgos en estas relaciones. El estudio halló una relación entre ver películas con contenido sexual en la infancia y tener relaciones sexuales ocasionales, con múltiples parejas o sexo sin condón cuando se llega a la adolescencia. Sorprendente, ¿no? Bueno, seguramente no, porque es algo que casi todos nos imaginábamos a estas alturas del siglo XXI.

Como he señalado anteriormente, la genética no nos obliga a nada, pero el ambiente tampoco. Simplemente la especie humana tiene cierta tendencia a romper las normas establecidas, y si ya existe predisposición genética o ambiental, pues más fácil todavía.

Finalmente, también existe un estudio que habla sobre la tendencia de cada género al sexo casual, que fue publicado en Human Nature en el año 2008. En este estudio, los investigadores hicieron una encuesta a 3.300 personas, de entre 17 y 40 años, sobre el sexo casual o rollo de una noche. Más de la mitad de estos participantes afirmaron haber tenido esta experiencia, pero de entre ellos, el 80% de los hombres lo contaban como algo positivo, y solo el 54% de las mujeres lo contaban así.

Parece ser que las mujeres se sentían “culpables”, “utilizadas” o “infravaloradas” por haber tenido estas experiencias. Muchas se sentían arrepentidas, en comparación con los hombres que veían el sexo casual como un desahogo o incluso como un logro. Esto tiene mucho que ver con lo que comentaba al principio sobre el “hombre triunfador” y la “mujer facilona”, según lo ve nuestra sociedad aún hoy en día. Pero poco a poco vamos avanzando, tanto tecnológica como mentalmente, y esta forma de ver las cosas ya esta quedándose en el pasado. Menos mal.

Vía: Mother Board.

Imagen: El club de la lucha.