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De todos es sabido que hay determinadas pautas dieteticas que es recomendable seguir si lo que queremos es mantener en forma nuestro corazón. Entre esas pautas se encuentra un bajo consumo de grasas, cuidar la cantidad excesiva de sal (como os recordó ayer mi compañero Cristian), tener un cierto nivel de actividad física evitando el sedentarismo, no fumar… ¡Ah! Y evitar el alcohol. Pero aquí, en este último punto, cabe matizar que esto depende de la cantidad. Por supuesto se especifica que todos los excesos son malos, y casi todos sabemos eso de “una copita de vino al día es bueno para la salud”, gracias a sus propiedades antioxidantes (aunque existen nuevos estudios que dicen que esta cantidad debería ser incluso menor), pero ahora podemos añadir incluso una nueva bebida a este plan: el vodka.

El estudio del que os hablaré hoy comprobó las propiedades y beneficios que tienen diferentes tipos de bebidas, como son el vino y el vodka, aunque este primero es superior al segundo en beneficios a nivel cardiovascular, pero ambos tienen su buena participación, de formas diferentes, para ayudar a nuestro sistema circulatorio y nuestro corazón a funcionar mejor.

La investigación se llevó a cabo en cerdos con un colesterol elevado (recordemos que su corazón es el más parecido al de los humanos), a cargo de Frank Sellke, jefe de cirugía cardiotorácica en el Rhode Island Hospital y el The Miriam Hospital, junto a sus colegas, que descubrieron que el vino tiene un mayor impacto para reducir el riesgo cardiovascular que el vodka. El estudio se publicó en la revista Circulation.

Particularmente, el vino tinto tiene una sustancia importante llamada resveratrol, cuyo consumo a dosis bajas mejora la supervivencia celular y funciona como cardio y neuro protector, pero a dosis elevadas aumenta la muerte celular. Anteriormente se había investigado solo el vino, pero en este estudio se quiso añadir otros problemas como el colesterol elevado, y también las propiedades del vodka.

Durante el estudio se formaron tres grupos de cerdos que habían llevado una dieta rica en grasas. Uno de los grupos mantuvo esta dieta, el segundo añadió una dosis diaria de vino tinto, y el tercer grupo añadió una dosis diaria de vodka. Tras 7 semanas, los dos grupos que recibieron suplementos de alcohol mostraban ventajas cardiovasculares: el grupo del vino tinto tenía un mayor flujo de sangre hacia el corazón, un aumento del colesterol bueno o HDL y niveles sin cambios de colesterol total en ambos grupos.

Como he señalado al principio, cada bebida ayudaba de forma diferente: el vodka aumenta el número de vasos sanguíneos colaterales y el vino tinto hace que los vasos sanguíneos se expandan, que tengan un mayor diámetro. Por tanto, ambos tienen sus beneficios para nuestro corazón.

En conclusión, el alcohol funciona como algunos tipos de fármacos: en pequeñas o moderadas dosis tienen sus beneficios, pero en exceso pueden ser muy perjudiciales. Por tanto, cuidado con lo que leemos, nada de “el alcohol es bueno para el corazón”, sino que “el consumo moderado o bajo es bueno”, es importante matizar este tipo de afirmaciones

Vía: Medical News Today.