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Seguro que cualquiera de vosotro@s sabréis que es o habréis oído hablar del LSD (y sino, aquí en MedCiencia yo mismo os hablé del LSD y su descubridor, Albert Hoffman). Pero bueno, en resumen, es una de las varias drogas psicoactivas existentes hoy en día, como las setas alucinógenas o la mescalina. Y, como imaginaréis, el estudio e investigación de todas ellas ha sido tabú entre el mundo de la ciencia desde que se prohibieron allá por los años 70’ en EE.UU. Pero ahora, parece que los científicos estan vislumbrando grandes usos para estas drogas, que podrían llegar a ser la clave para tratar diversas enfermedades incurables hasta ahora, como un trastorno post-traumático o la depresión.

Este tipo de drogas afectan a nuestra forma de pensar y nuestro comportamiento, dando lugar a las alucinaciones o experiencias místicas. Pero hace poco, en Reino Unido y EE.UU.están empezando a ver algunos beneficios, como el poder del éxtasis para hacer más sensible a la psicoterapia a quien lo toma.

En un estudio, que saldrá en la televisión de Reino Unido próximamente, el Dr. Robin Carhart-Harris, junto a otros expertos, usaron el método del placebo para probar los efectos del éxtasis entre 26 voluntarios. Posteriormente, se les hizo un escáner a todos (tanto a los que habían tomado placebo como a los que habían tomado éxtasis) a cargo de científicos del Imperial College de Londres.

En esta prueba, los voluntarios que habían consumido éxtasis o LSD mostraban que sus áreas del cerebro implicadas en memorias positivas se volvían más activas, y los recuerdos negativos eran amortiguados. Según el Dr. Carhart-Harris, esto podría ayudar a los pacientes con un recuerdo traumático para controlarlo o incluso borrarlo.

“Estos medicamentos no parecen producir dependencia. Su capacidad para tratar una variedad de trastornos psiquiátricos y adictivos es notable e interesante para poder seguir estudiándolas”

Esto es lo que afirma, por su parte, el Dr. Stephen Ross, director de la División de Alcoholismo y Abuso de Drogas en el Hospital Bellevue de Nueva York.

En última instancia, la pregunta real no es si estas sustancias deberían ser legalizadas para su consumo público como se pide desde hace años con la marihuana por sus conocidos efectos beneficiosos y terapéuticos. El plan aquí sería similar al que se esta llevando a cabo con la marihuana terapéutica que no coloca, como os conté hace unas semanas. Es decir, que los científicos pudieran prescribir el producto químico resultante de este tipo de drogas, pero solo con su composición beneficiosa, para poder tratar correctamente a los pacientes que lo necesiten.

De todas formas, las investigaciones deberían seguir adelante, dejando de lado los prejuicios contra este tipo de drogas, ya que, en última instancia, muchos de los fármacos que usamos hoy en día son drogas convenientemente tratadas con diversos procesos fisicoquímicos para que puedan ser usados como un medicamento funcional y evitando al máximo sus posibles efectos secundarios.

Vía: The Telegraph.