Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

En:

Cuando pensamos en la accesibilidad que tenemos para leer un libro no somos conscientes de que lo fácil que es pertenece a los tiempos modernos. No hay que retroceder demasiado en el tiempo para llegar a una época en la que tener la copia de un libro era algo realmente complicado.

En la antigüedad, desde Egipto hasta Roma y más allá en la Edad Media, la única forma de conseguir un libro era mediante los copistas, trabajadores encargados de realizar copias de libros a mano, con todo el trabajo que eso conlleva. No fue hasta 1440 que entramos en la historia moderna de la imprenta, donde mecanismos automatizados con capaces de crear copias de libros gracias al invento de Johannes Gutenberg, que apostó porque su máquina podría ser mucho más rápida que cualquier copista.

Durante 500 años la imprenta fue evolucionando, pero aún en 1947 seguía siendo un método rudimentario que llevaba un trabajo enorme y poco o nada tenía que ver con las modernas imprentas que funcionan mediante impresión. Hace poco más de 60 años la labor de imprenta de un libro pasaba por crear láminas básicas a partir de moldes de cada línea del libro que a su vez se transformaban en láminas más resistentes, que eran algo así como una copia maestra de un libro.

Esas láminas se cortan y ordenan para crear un molde del libro, que luego se pasa a papel para de nuevo cortar y ordenar. El proceso es largo y muy laborioso, donde cada procedimiento viene precedido de un trabajo manual en el que hay que tener mucho cuidado y paciencia.

Aquí tenéis un documental de la época en el que explican de una forma muy clara todo el procedimiento que había que llevar a cabo para imprimir un libro en 1947:

¿No os parece increíble lo que se ha avanzado en estos años?