Omicrono, la tecnología de El Español

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“Estoy a punto de cumplir mi permanencia, dentro de poco o renuevo el móvil en mi actual compañía, o si no me convence el renuevo me voy”. Esta frase la hemos dicho la práctica totalidad de personas, pasado el tiempo (o incluso antes) que nos comprometimos a quedarnos en nuestra compañía telefónica, a cambio de un smartphone nos damos cuenta de que la batería no dura lo mismo que los primeros días de uso del teléfono, y cada vez menos.

Además del problema de la duración de la batería, también está el que en ocasiones, pensamos que no estamos a la moda. En ambos casos, la obsolescencia programada juega un papel muy importante y da la mano a la sociedad de consumismo extremo en la que nos encontramos.

Obsoles …. ¿qué?

La obsolescencia programada o planificada es un sistema artificial de programación del tiempo de vida de un producto (tiempo calculado e impuesto por el fabricante), con el fin de que al cabo de dicho tiempo se vuelva inútil o inservible, con el fin de que tengan la menor duración que puedan y así se estimule el consumo.

El poner una fecha de caducidad planificada a un determinado producto ha sido una de las bases del consumismo, es una regla inversamente proporcional, contra menos dure un producto, mayor ingreso se genera, porque el cliente vuelve para comprar el recambio, o el nuevo modelo.

Ejemplos de obsolescencia

La obsolescencia programada fue una de las responsables de la extinción de productos no sólo tecnológicos, sino de todo ámbito, que facilitaban la vida a la gente (vigilando su bolsillo), como por ejemplo, las medias “más fuertes que el acero” porque no se les hacían carreras, el modelo T de Ford, que por el hecho de ser resistente y duradero, no era rentable económicamente y tuvo que ser sustituido.

Un ejemplo destacado de obsolescencia programada es el de las bombillas diseñadas por el español Benito Muros. Este caso es muy llamativo, porque es un fiel reflejo de la sociedad en la que se vive.

Saltó la noticia el año pasado, bombillas con una durabilidad según Muros de 100 años (como la de Livermore que da luz desde hace 110 años). A los compradores, que muy posiblemente no vivan todo lo que su bombilla, les ofrecen una garantía de 25 años.

Aunque el precio es bastante superior a la media, merece la pena por su increíble capacidad de ahorro energético y mínimo impacto ambiental. El problema es que los grandes distribuidores no la quieren comprar, porque ganan más con las bombillas que se funden cada poco tiempo.

¿Hay obsolescencia programada en la naturaleza?

Lamentablemente también existe. Consiste en semillas de una sola generación, o también llamadas semillas Terminator. Como veremos líneas más abajo, los transgénicos y este tipo de semillas comparten destino.

En la naturaleza, si recogemos una semilla de una planta y la volvemos a plantar, y tratar con condiciones adecuadas, sol, luz, nutrientes, etc, volverá a surgir la planta original.

La tecnología Terminator, o semillas del mismo nombre, están diseñadas para solo durar una generación, con la única finalidad del lucro económico, pudiendo llegar a morir cientos de millones o miles de millones de personas por no poder pagar una segunda tanda de semillas de la misma planta o cultivo.

¿Semillas Terminator para luchar contra los transgénicos?

El hecho de que gracias a los transgénicos (organismos modificados genéticamente) sean modificables características genéticas de las plantas, también ha originado la tecnología denominada Terminator.

Al parecer es lo que se pretende, ya que se está vendiendo esta tecnología como un medio para detener la contaminación de transgénicos en el medio ambiente, convirtiéndolos en plantas estériles. Sería como una herramienta de contención biológica de la contaminación que se está dando en la naturaleza por los organismos transgénicos (introducidos por el hombre).

Se da una paradoja tremenda, el medio ambiente siendo modificado por organismos que ha modificado genéticamente el hombre (transgénicos), y ahora el ser humano, mediante una tecnología (Terminator) que no se sabe a ciencia cierta qué efectos tendrá, quiere introducir en la naturaleza para eliminar los fallos ambientales provocados por los transgénicos.

Evidentemente el principal perjudicado de todo esto es el medio ambiente, y no pensemos en el extranjero, sino en nuestro país. España es uno de los países europeos más favorables a los cultivos modificados. Ejemplo de esto son las declaraciones del gobierno en junio del año pasado y publicadas en El País: “el maíz transgénico es más ecológico que el convencional”. Creemos que con este tipo de declaraciones, sobran las palabras.

La conclusión es que siendo administradores del planeta que tenemos, es totalmente irracional el tratar de ayudarlo introduciendo organismos que jamás han estado en la Tierra, ahora querer arreglar la situación con otro tipo de organismos que al igual que los anteriores, nunca estuvieron con nosotros, y pensar que el medio ambiente no se va a ver afectado.

La obsolescencia programada, en cualquier tipo de ámbito, ya sea medioambiental, tecnológico, etc. es un error del sistema consumista en el que nos encontramos.

No se trata de poner parches o remedios puntuales a una situación, como las semillas Terminator que comentábamos antes, sino que hay que hacer todo de nuevo, el sistema socioeconómico en el que estamos inmersos no funciona, y está dañando no sólo a nuestras vidas, si no a la del planeta en el que vivimos.

Fuentes: OEP Electrics, En Buenas Manos, El Economista, Banterminator y El País

Imagen: Cristina Enea