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Hace casi dos meses (como pasa el tiempo) os hablamos en Omicrono sobre las diferentes posibilidades de un “fin del mundo”, entre las que se encontraba el impacto de un gran meteorito o asteroide. Bien, la “posibilidad” de ese día ha llegado, como también os contamos aquí mismo, sobre el objeto celeste que pasará rozando la Tierra este viernes 15 de febrero. Sabiendo esto, ¿está la Tierra preparada para defenderse de estos peligros espaciales?

Aunque tenemos una probabilidad entre 40.000 de morir por culpa de un impacto de asteroide (aunque es más fácil que ganar la lotería…), esta probabilidad es bajísima, que no cunda el pánico. Normalmente, la atmósfera de los diferentes planetas sufre bombardeos continuos de este tipo de objetos espaciales, neutralizando la mayoría de ellos, y haciéndolos polvo (las conocidas estrellas fugaces), pues suelen ser de un tamaño menor a los 15 o 10 metros.

Si el objeto es mayor, como en este caso, hace falta cierta prevención al respecto. Como dice Bruce Betts, científico de la Sociedad Planetaria de Estados Unidos:

“Vivimos en una galería de tiro cósmica, lo que nos recuerda que tenemos que hacer nuestro trabajo encontrando esos objetos para prevenir el único desastre natural que por ahora se puede evitar: el impacto de un asteroide. Pero no estamos haciendo suficiente”

Dentro de esta prevención, hay diferentes pasos: buscar estos objetos peligrosos , catalogarlos, calcular su trayectoria y seguirlos para saber que no serán un peligro en el futuro. De momento conocemos el 90% de los objetos de más de un kilómetro de diámetro que se acercan a la Tierra.

Por otra parte, si el objeto fuera demasiado grande y su trayectoria apuntara a nuestro querido planeta, ¿podríamos hacer algo? Según comenta Miguel Belló-Mora, ingeniero aeronáutico, sería posible desviarlos, con misiones como la llamada Don Quijote, de la Agencia Europea del Espacio:

“En los últimos años se han estudiado muchas técnicas para mitigar el problema de la colisión de un asteroide. En EE UU, la técnica más estudiada es el uso de energía nuclear: explotando una bomba colocada en la superficie del asteroide o haciéndola explotar cerca para que la onda expansiva lo desvíe. Pero esto tiene dos inconvenientes: el posible fallo de un cohete que lleve una bomba atómica puede provocar una catástrofe similar a que queremos evitar; y, si se fragmenta el asteroide, nos podemos encontrar con un problema de metralla en el cielo en lugar de un solo objeto”

Pero los europeos somos diferentes. La misión Don Quijote no quiere explotar estos cuerpos celestes, es más sutil. En este caso el plan sería desviarlos mediante una sonda de unos 1.000 kilos a una velocidad de unos 80.000 kilómetros por hora. Podríamos desviar hasta objetos de 500 metros de diámetro.

Existen más métodos aparte de estos dos, como el mencionado por el astronauta Ed Lu: un tractor gravitacional. La idea sería colocar una gran masa al lado del objeto celeste en cuestión y provocar su desviación a base de una atracción gravitacional, controlarlo de forma similar al campo gravitatorio que mantienen los planetas con el Sol para que nos hagamos una idea.

Por último, también estaría el método de Bombardelli y Peláez, que consistiría en usar un haz de iones, un método que aún se encuentra en estudio en la Universidad Politécnica de Madrid.

Así pues, de momento no debemos preocuparnos, pues el día 15 de febrero el asteroide estará bastante lejos de nosotros (27.000 kilómetros), y si hubiera estado más cerca, habría varios métodos a elegir para protegernos de él.

Vía | El País