Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

En estos momentos, mientras lees esto, seguramente estás usando un tipo de tecnología que hace apenas 5 o 6 años nadie o casi nadie usaba. Sobre todo me refiero a los dispositivos móviles, como tablets o smartphones, pero también “viejos conocidos” como los portátiles, o incluso puede que algún PC o Mac de mesa (si, aunque os sorprenda, estos aún siguen con nosotros). La tecnología avanza, avanza a pasos agigantados a nuestros ojos. ¿Es bueno el avance de dsta tecnología?

Hace unos días en nuestro blog hermano, MedCiencia, traté también sobre el tema de los avances tecnológicos. pero más enfocado a los tratamientos médicos (¿Internet es bueno o malo para nuestro cerebro?). Pero, para nuestra vida cotidiana, ¿qué opináis? La respuesta es clara: la tecnología ha mejorado y mucho nuestras vidas. Ahora ya desechamos viejas tecnologías, como las viejas televisiones, los PC’s “cubo” que ocupaban grandes espacios y que ahora ni se nos ocurriría comprar. O incluso los no tan viejos mensajes de texto o SMS, ¿los usáis mucho? Si es así, pertenecéis a un grupo en extinción, pues las aplicaciones como WhatsApp, LINE, ChatON, Skype, Facebook Messenger, Gtalk y un largo etcétera han dejado a estos mensajes móviles en la quiebra (y por ello las compañías telefónicas nos los regalan con las nuevas tarifas, porque tampoco ganarían mucho cobrandolos…).

También esta la forma que tenemos de relacionarnos actualmente con la tecnología. Antes, hace apenas unos años, era raro ver portátiles, netbooks o tablets por las aulas o las bibliotecas. Lo normal era tener el típico ordenador de sobremesa y “chatear” con tus amigos y conocidos mediante los viejos sistemas de comunicación (Windows Messenger, ese viejo conocido que será eliminado el próximo mes de abril en favor de Skype, ¿lo usábais? ¿lo echaréis de menos?). Ahora el mundo es móvil, ahora podemos contestar inmediatamente a cualquier mensaje por internet, ya sea mediante nuestro smartphone, tablet o ordenador portátil. Y ya no usamos sistemas de comunicación tan limitados, ahora están las redes sociales (que puede que tengan su lado oscuro, como el tema de dejar cotillear demasiado a personas no deseadas si no ajustamos bien nuestra privacidad, pero eso es otra historia). Todo ha cambiado, y en muy poco tiempo.

¿Y el cine? ¿Y la música? Si, a mi personalmente me encantaba ir al cine, y sigo acudiendo, aunque mucho menos por los excesivos precios. Ahora tenemos muchas alternativas a ello, y mucho más baratas y cómodas, como Wuaki TV o Youzee en España (aún un poco incompletas para mi gusto) o Hulu y Netflix en Estados Unidos. Y por la parte que le toca a la música, ¿recordáis los viejos “walkman”? Cuanto espacio ocupaban, que poca música podíamos llevar, y qué incómodo era todo… Ahora existen los MP3, que poco a poco también van dejando su espacio directamente a los smartphone, que son ya un todo-en-uno. Y el gran Spotify entre otras alternativas, que nos da música ilimitada y totalmente gratuita (con publicidad). Y ya no hablemos de las fotografías… Antes, tocaba revelarlas, y arriesgarse a que salieran mal. Ahora podemos hacer una y otra y otra foto, borrarla, repetirla, y así. Y no solo eso, sino que podemos colgarla directamente en internet sin apenas gastar más de medio minuto (ya sea en las redes sociales o en sistemas en la nube).

La conclusión es clara, la tecnología ha mejorado y mucho nuestras vidas en los últimos años. Todo mucho más cómodo, mucho más rápido… Aunque puede que también nos estemos haciendo también muy dependientes de ella, quien sabe.

¿Qué nos depara el futuro? Aquí tenemos un serio problema los amantes de la tecnología, pues en demasiadas ocasiones estamos tan al tanto del futuro tecnológico que no nos centramos en disfrutar el presente. En apenas una semana empieza la Mobile World Congress donde las diferentes compañías tecnológicas nos contarán como es el futuro móvil para ellas, y donde por supuesto estará Omicrono para contároslo todo. Pero, como digo, intentad disfrutar de lo que ya tenemos.

La tecnología va muy muy rápido, y en apenas 6 meses o un año todo ha cambiado y se ha superado, pero no por ello tenemos que dejar de disfrutar de lo que ya tenemos a costa de pensar siempre en el futuro. Intentad hacer frente a la obsolescencia programada, tanto física como psicológica (una cosa es que tu dispositivo ya sea viejo de verdad, y otra es que quieras cambiarlo demasiado rápido por “no quedarte atrás”), y disfrutad. Puede que pronto nos relacionemos con aparatos cada vez más inteligentes, más cómodos y más bonitos, pero de momento tenemos lo que tenemos, y también han que sacarle partido.