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La pasada madrugada del jueves al viernes nos sorprendió la caída de un meteorito en Rusia. Todos esperábamos el paso del asteroide 2012 DA14 esta noche, pero nadie que una bola de fuego iluminase el cielo de Rusia.

Este tipo de eventos es más normal de lo que podríamos imaginar, pero lo que no es tan común es que se trata de un artefacto de este tamaño y que caiga sobre una zona poblada, produciendo como en este caso unos 1.000 heridos.

Una caída como la del meteorito de Rusia ocurre cada 100 años, pero cuando se da, por lo general acaba en el océano o en una zona despoblada, y no en Rusia, donde tanta gente lleva una cámara en el coche y se han podido ver tantas grabaciones de lo ocurrido.

Este meteorito, según la NASA, desprendió una fuerza de unos 300 kilotones de energía, que equivale aproximadamente a unas 25 bombas de Hiroshima, aunque el meteorito de Tunguska llegó a alcanzar los 10 Megatones, muchísimo más que el de la semana pasada.

La explosión y su consecuente liberación de energía se produce cuando el meteorito choca con la atmósfera de nuestro planeta, que actúa como escudo defensor. Uno de los nuevos detalles que hemos conocido sobre esta explosión, y que suele ser común en eventos de este tipo, es que el sonido de esta viajó por todo el mundo.

El sonido es la propagación de ondas a través de un medio elástico, y el ser humano es sólo capaz de oír el que está entre 20Hz y 20.000Hz. En el caso del meteorito de Rusia se captaron ondas de sonido en detectores de Groenlandia, África, la península de Kamchatka y muchos otros lugares en todo el mundo, así de fuerte fue la explosión. Estos detectores sólo miden ondas subsónicas, es decir, que aunque sean sonido no son perceptibles por el oído humano, ya que están por debajo de los 20Hz. Esto significa que, aunque el sonido viajase por todo el mundo, nosotros sólo pudimos oírlo en algunos lugares, pero tened por seguro que llegó muy lejos de Rusia.

vía | Live Science