Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

En:

Puede que os suenen todas las ideas estrafalarias (o un poco raras, por llamarlas de alguna forma) de los grandes CEO y fundadores de compañías como Microsoft, Apple, Google, Amazon… En el caso de hoy el fundador de esta última, Jeff Bezos, se ha embarcado en una pequeña aventura que por fin ha dado sus frutos. Ha conseguido rescatar los motores Apolo F-1 hundidos en el océano Atlántico.

Para quienes no lo conocierais, los Apolo F-1 sigue siendo una obra de ingeniería. Con sus 680.000 kilogramos de empuje, una potencia de 15 millones de kilogramos y la capacidad de quemar 3.000 kilogramos de queroseno de cohete y oxígeno líquido cada segundo. El 16 de julio de 1969, el mundo entero pudo ver cinco motores de este tipo encendidos a la vez, para dar vida a la histórica misión del Apolo 11. Esos cinco F-1 fueron encendidos por unos minutos y luego fueron lanzados de nuevo a la Tierra, hacía el océano Atlántico, tal como lo tenía previsto la NASA. Pocos días después, Neil Armstrong pisaba la Luna.

ApoloF1_limpieza

Un poco antes de presentar el descubrimiento de estas maravillas de la ciencia, el mismo Bezos publicaba emocionado algunas palabras en su blog:

¡Una aventura increíble! En estos momentos estamos a bordo del Seabed Worker que se dirige hacía Cabo Cañaveral después de tres semanas en el mar, trabajando a casi 3 kilómetros bajo la superficie. Hemos encontrado tanto. Hemos visto un maravilloso mundo submarino – y un increíble jardín de esculturas retorcidas de piezas de los motores F-1 que cuentan la historia de un violento y ardiente final, que sirve de testimonio del programa Apolo […] La tecnología usada para la recuperación es, a su manera, como de otro mundo, como la tecnología del Apolo en sí mismo. Los vehículos de operación remota trabajan a más de 14.000 pies, atados a nuestra nave con fibra óptica para datos y cables eléctricos de hasta 4.000 voltios […]

Como podéis ver, Bezos estaba realmente emocionado, y no es para menos. El Apolo 11 fue en su día un gran logro para la ciencia de la época, y aún hoy por hoy resulta increíble la potencia a la que podían llegar los motores de aquel entonces (recordemos que eso pasó hace 44 años). Ojalá haya muchos más como Jeff, capaces de poner tantas ganas (y ayuda económica, claro) para ayudar a la ciencia, y en este caso a recuperar partes de la ciencia de hace varias décadas.

Os dejamos un pequeño vídeo sobre la aventura:

Vía | Boing Boing.