Omicrono, la tecnología de El Español

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Desde que aparecieron por primera vez, la carrera de popularidad de las gafas de Google, también conocidas como Google Glass, han tenido un subidón espectacular. Y no es para menos, puesto que es uno de los proyectos más punteros de la compañía en algo que hasta ahora sólo podríamos imaginar en películas de ciencia ficción. Una visión y un producto que ha hecho a muchos soñar, y a otros tantos temer. Otra cosa no, pero Google Glass no ha dejado a nadie indiferente para bien o para mal.

Y es que una de sus características choca frontalmente con los fundamentos y pilares más básicos de la privacidad. Y no es otra cosa que la posibilidad de fotografiar y grabar en vídeo a indiscreción. Algo que ahora se puede hacer con el móvil sin demasiado problema, pero que con las gafas se podría hacer de forma más discreta e indiscriminada. Como todo, depende de cada persona y del uso que vaya a hacer de la tecnología.

google project glass gafasUn concepto que preocupa no sólo a personas, si no también a empresas y gobiernos. De hecho, ya hemos visto el movimiento anti-Google Glass que se ha desatado en ciertos estados de Estados Unidos, en los que ya antes de que aparezcan de manera oficial se ha vetado su uso de manera estricta. También no han sido pocos los locales que se han animado a advertir a los futuros usuarios de que las gafas no serán bienvenidas en sus locales. Si nos paramos a pensar friamente hasta la propia compañía californiana debería vetar su uso en ciertos lugares de su sede central para velar por el secreto profesional de algunos proyectos, por ejemplo.

Y es que hay ciertas cosas que han de mantenerse al margen de objetivos indiscretos. Hablamos de Estados Unidos por ser el primero que acogerá las gafas, pero es algo que comunmente es un tema sensible. Las cámaras en lugares públicos y trabajos no siempre son bien vistas puesto que hay riesgo de fuga de información. Curiosamente es algo que especialmente afecta a las empresas de ámbito tecnológico y concretamente a las desarrolladoras de hardware.

Continuamente vemos filtraciones (intencionadas o no) de terminales móviles, tablets y otros artilugios. ¿Qué pasaría de poder usar las Google Glass? Desde luego es un tema bastante peliagudo en el que yo personalmente no veo una solución factible para todos, desgraciadamente. Soy de los que piensa que en la mayoría de las veces la legislación lastra mucho la innovación tecnológica pero en este caso nos encontramos ante un problema para el que las leyes y la mentalidad de quienes las elaboran no podría estar peor preparada. Hay implicaciones sociales de mucho peso.

Si nos paramos a pensar pocos sitios podremos encontrar en los que no haya un motivo por el que no se puedan usar las gafas de Google. Colegios, institutos y universidades podrían vetarlas por poder acceder a información en tiempo real (para los examenes), puestos de trabajo por la posible fuga de información y la distracción que supone, igual que llevarlas al volante. Aeropuertos y centros comerciales tampoco serían precisamente los lugares idóneos. Entonces ¿dónde podremos usar las gafas de Google?