Omicrono, la tecnología de El Español

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Ante la duda de si los smartphones que tenemos en nuestras manos pueden rivalizar en potencia con los ordenadores que tenemos en nuestro cuarto o los portátiles que llevamos siempre nos preguntamos lo mismo. ¿Cuál de los dos es más potente? ¿El ordenador o el móvil? Para empezar este vistazo sobre la diferencia tecnológica que existe entre unos procesadores y otros podemos irnos a un benchmark multiplataforma como 3DMark pero hemos preferido primero recoger unas declaraciones de Tony Tamasi, vicepresidente senior del área de contenido y Tecnología de Nvidia, que nos sorprendió hace un tiempo con unas promesas que no dejan indiferente.

Desde NVIDIA nos aseguran que el sucesor de su chip actual más potente será capaz de igualar e incluso superar gráficamente a la actual generación de consolas. Estamos hablando de que Tegra 5 ofrecerá una potencia similar a la que ahora podemos encontrar en las consolas Xbox360 o PS3. Casi cualquier teléfono móvil básico de hoy en día –y no hace falta ni que sea un iPhone o una Blackberry– tiene más capacidad de computación que toda la que había en los cuarteles generales de la NASA cuando se fundó en 1958, pero esto no debe sorprendernos porque la tecnología avanza a pasos agigantados y ha llovido mucho desde entonces. Hay que tener en cuenta que las consolas actuales ya tienen más de seis años, pero no deja de suponer un hito considerable poder manejar toda esa cantidad de fuerza bruta en un chip tan pequeño y de tan bajo consumo como el que tienen los smartphones.

Para poder comparar y hacernos una idea de la potencia que manejaremos utilizaremos los FLOPS, operaciones de coma flotante (Floating Point per Second) que no son otra cosa que la medida estándar de rendimiento para los ordenadores o calculadoras automatizadas. Los GFLOPS (utilizaremos el prefijo giga) son una escala para poder comparar el rendimiento real entre diversos procesadores, al usar la coma flotante prácticamente el resultado es la fuerza bruta disponible para ejecutar aplicaciones científicas o de alto contenido en números decimales y en definitiva, para poder mover objetos en pantalla o gestionar las operaciones que necesiten los programas a utilizar.

Si nos fijamos en el rendimiento gráfico de los SoC Nvidia Tegra han ido evolucionando con el pasar de los años:

  • Tegra “T1” (1.6 GFlops)
  • Tegra 2 “T2” (4.8 GFlops) 
  • Tegra 3 “Kal-El” (12.4 GFlops)
  • Tegra 4 “Wayne” (74.8 GFlops)

Tegra 5 “Logan” será el primer procesador de Nvidia con una GPU basada en la actual arquitectura de shaders unificados Kepler, y aunque Nvidia no ha revelado su configuración exacta, se especula que Tegra 5 contará con un poder de cálculo muy cercano a los 200GFlops, muy similar a lo que son capaces de alcanzar PS3 y XBox 360. Esta potencia de cálculo nos permitirá empezar a ver resultados en tablets y smartphones similares a las ofrecidas por las consolas, y aunque se requerirá de mas batería conseguiremos que las futuras SHIELD o la futura OUYA puedan ser consideras rivales a tener en cuenta incluso en el mundo de la no movilidad.

Un largo camino por recorrer

¿Pero realmente cuan potente son las consolas? Es cierto que existen muchos otros factores de rendimiento pero vamos a volver a referirnos a los GLOPS de potencia de varias GPU y CPUs para poder hacer una pequeña clasificación y ponernos un poco más en perspectiva.

En el mundo de la telefonía móvil y procesadores ARM vemos resultados muy parecidos a los que NVIDIA consigue:

  • ARM + Mali 604 (8+68GFlops)
  • Apple “A6X” (70 GFlops)
  • Samsung Galaxy SIV “Exynos Octa” (51 GFlops)
  • HTC One “Adreno 320” (51 GFlops)

Unos resultados muy potentes que triplican los ofrecidos por el SoC que lleva una Nexus7 pero que al coger CPUs de PC de sobremesa de hace unos años queda en nada, teniéndonos que remontar hasta hace más de diez años para encontrar esa gama Pentium que era menos potente que lo que llevamos hoy en los bolsillos:

  • Pentium 4 3600Mhz (6.7 GFlops)
  • PowerPC tri-core “XBox360” (115 GFlops)
  • Playstation 3 CPU (218 GFlops)
  • Core2 Quad (70 GFlops)
  • i5 2500K (115 GFlops)
  • i7 2600K (130 GFlops)
  • Intel Xeon E5 2690 (240 GFlops)

La frecuencia de la CPU influye en los FLOPS que son capaces de manejar, pero vemos que solo el procesador de nuestro PC es por lo menos el doble de potente que nuestro smartphone, incluso aunque nos hayamos comprado el tope de gama que está actualmente en el mercado. Ahora es cuando viene lo mejor. Los resultados que hemos estado ofreciendo cuando hablamos de SoCs móviles son mayores gracias a que la CPU y la GPU trabajan de manera conjunta, pues las gráficas normalmente están fabricadas para tener que soportan la carga de las actividades más pesadas, por ello generalmente ofrecen una cantidad de GFLOPS más elevada.

Hagamos un repaso sobre las bestias gráficas que montan nuestros ordenadores y pasemos a otra liga:

  • Xbox 360 GPU -(240 GFlops)
  • Playstation 4 GPU (1800 GFlops)
  • Asus Zenbook “NVIDIA 620M” (182.2 GFlops)
  • Surface Pro “HD 4000” (294 GFlops)
  • Macbook Pro “NVIDIA 650M” (652.8 GFlops)
  • GeForce “Titan” (4500 GFlops)

Tegra 5 debería llegar en 2014 y Tegra 6 en 2015, esta última y siguiendo las promesas que tendrá una potencia diez veces superior a la cuarta generación, debería arrojar unos resultados de 800GFlops, lo que nos llevará a que dentro de dos años tendremos una CPU en arquitectura ARM Cortex A57 de 64 bits, fabricada en 16nm junto a una GPU Maxwell y que nos acercaría a los resultados que actualmente podemos ver con un portátil de gama media-alta.

Por entonces estaremos hablando que conectar por HDMI nuestro smartphone de última generación y disfrutar de Open GL 4.0 será algo normal, podremos manejar resolución 4K sin despeinarnos y jugar en el metro a gráficos parecidos a los que hay en el Crysis, el BlackOps, el Uncharted…  gráficos de última generación en nuestro bolsillo y todo ello con un procesador ARM enigmáticamente eficiente. ¿Bajará suficiente Intel el TDP de sus procesadores para poder competir con la exponencial evolución de su competidor?

Como vemos la potencia medida en números nos arroja una diferencia de unos dos o tres años entre los procesadores móviles y su contrapartida de sobremesa. Esperemos que la experiencia siga avanzando tan rápido como la industria de los microprocesadores, que los GFlops/Watt sigan creciendo (esto es lo importante) y que las tendencias del mercado nos permiten aprovechar y disfrutar de toda esta potencia, que sin control no nos servirá de nada.