Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

Hace un tiempo Google preguntó qué haríamos si tuviéramos unas Google Glass, a cambio de optar a una reserva del modelo Explorer, e internet respondió con una infinidad de propuestas bajo el hashtag sugerido: #ifihadglass. Hubo muchísimas propuestas, algunas más originales que otras, pero lo que realmente sigue llamando la atención, es lo que algunas personas han imaginado que Glass podría hacer por ellas.

La situación actual

La mejor manera que se me ocurre de mostraros lo que Glass es realmente capaz de hacer a día de hoy, es remitirnos a un vídeo de los chicos de Phandroid, el cual, nos muestra de primera mano cómo se ve el mundo a través de las gafas, sin trampa ni cartón. Aunque debemos ser conscientes de las dificultades técnicas que acarrea apuntar a una pantallita de estas dimensiones con una cámara.

En el vídeo podemos observar lo bien que funcionan todas las capacidades básicas anunciadas por Google: búsquedas al estilo tarjetero de Google Now, captura de imágenes y vídeo, direcciones con Maps, llamadas y videollamadas, etc. Una perspectiva desde luego muy interesante, aunque no hemos visto nada nuevo, lo cual, no me malinterpretéis, es lógico considerando el estado actual del producto.

La experiencia de Rob Jackson nos sirve como base para reconocer las funcionalidades iniciales que ofrece el relativamente humilde hardware de Glass. Pero a estas alturas, ya sabemos que la potencia sin control no sirve de nada, y por eso, una API decente permitiría el desarrollo de multitud aplicaciones que expriman las características técnicas de un gadget tan innovador como Google Glass.

La situación futura

Un buen ejemplo de lo que podríamos llegar a experimentar en un futuro próximo, lo encontramos en el ejercicio de los chicos de Playground, una agencia de creatividad digital con sede en Toronto (Canadá). Su candidatura en el concurso #ifihadglass nos muestra, con casi más elocuencia que la propia Google, las posibilidades que puede llegar a tener Glass con una API en condiciones.

Tracking de nuestra sesión deportiva, facilitar la gestión de pequeños pagos, consultar las características o el precio de cualquier producto en cualquier momento, o una ayuda más que bienvenida mientras aprendemos a tocar un instrumento, son solo algunas de las funcionalidades que Playground ha imaginado.

¿Qué necesita Google Glass para ofrecer tales capacidades? Este es el verdadero desafío: batería. Un rendimiento suficiente como para mantener varias conexiones de datos (como Bluetooth o GPS) y llegar al final del día con carga suficiente como para desconectar Glass voluntariamente. Pero de poco serviría tener este rendimiento, si Google no nos ofrece una API suficientemente flexible como para desarrollar todas las propuestas que hemos visto en los últimos meses.