Omicrono, la tecnología de El Español

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La tecnología cuando hablamos de pantallas ha mejorado enormemente en los últimos años. Ya estamos acostumbrados a trabajar con alta definición, con pantallas de bajo consumo y con pantallas multitáctiles super sensibles. Pero todas las pantallas de los dispositivos que nos encontramos hoy en día tienen una característica en común: son rígidas. Los fabricantes así como los diseñadores de las grandes compañías están trabajando en nuevos conceptos completamente alejados de los estándares de hoy en día para seguir evolucionando y mejorando las pantallas que nos rodean; y no solo estamos hablando de mejores colores o más cantidad de píxeles, sino innovaciones que gracias a la complejidad del campo son completamente dispares.

Se presenta todo un desafío poder conseguir la estabilidad que los productos que llegan al final a nuestras manos requieren, y es fácil darse cuenta que la resistencia y uso que se le da a la pantalla de un móvil no tiene porque ser la misma que la de la pantalla del ordenador. Nuevos conceptos como la flexibilidad, la portabilidad o simplemente una mayor interacción entre el usuario y el dispositivo serán los que empezaremos a oír cada vez más cuando hablemos de el futuro de las pantallas.

En una lista que no pretende ser ni mucho menos exhaustiva os dejo unas cuantas líneas de acción que los fabricantes, ya sean pequeñas y prometedoras startups o las grandes compañías de siempre, nos mostrarán en los próximos años.

Pantallas gigantes multitáctiles interactivas

Cuando hace ya unos años veíamos las imágenes de la antigua Surface de Microsoft (ahora llamada PixelDense y a la cual han dejado morir) todos queríamos una para nuestro salón (otra cosa es que nos quepa). Pero desde entonces ha llovido mucho y es normal encontrarse en las ferias y congresos con que las compañías utilizan pantallas de más de cincuenta pulgadas para mostrar gráficos de sus productos de una forma muy visual, ofreciendo una experiencia multitáctil de más de cuarenta puntos en algunos casos.

Su uso en centros comerciales, museos o casinos se nos antoja hasta natural, pudiendo varias personas interaccionar y jugar con los elementos a mostrar en la pantalla. Las tablets estaban enfocadas a consumir información y muchos las utilizan para jugar… ¿acaso el niño que todos llevamos dentro no disfrutaría con una pantalla táctil más grande que la de casa?

benddesk

Pero una vez la tecnología ha sido desarrollada es el momento de los creativos; y aquí es donde empezamos a ver las ideas innovadoras e interesantes. El ejemplo de la foto es Bendesk, un prototipo creado por Media Computing Group que hace las veces de mesa convencional y las veces de interfaz vertical, ofreciendo un menú de posibilidades enorme; desde juegos hasta la toma de apuntes. La tecnología aquí no radica en el tipo de pantalla a utilizar (pues se basa en proyectores) sino en el uso de curvas e interfaces, mucho más complejas que las pantallas rectangulares a las que estamos acostumbrados.

Si tenemos en cuenta el uso de los proyectores podemos dilucidar sobre que tipo de superficie enfocaremos y que nos puede ofrecer esta. Vemos por ejemplo la idea detrás de FogScreen: una imagen se proyecta sobre una nube compuesta por millones de microscópicas gotas de agua, la cual podremos manejar como si fuera una pantalla multitáctil, moviendo los elementos y jugando con el líquido como si fuera una interfaz en una pantalla. La tecnología está desarrollada también para actuar sobre una pequeña neblina que nisiquiera te mojará, pero que en una discoteca o en un plató de TV puede generar una escena curiosa. La idea es simple, pero la implementación de este tipo de proyectores sobre superficies no convencionales es realmente difícil de crear, esperemos que no lo suficientemente y podamos interactuar en el futuro pantallas en los sitios donde hoy en día hay carteles, paneles y pizarras.

Pequeñas pantallas por todas partes

El fenómeno de las Google Glass y los smartwatches parece que provocará un alud de pequeñas pantallas interactivas. Las encontraremos por todas partes, teniendo que redefinir los conceptos de resolución y adaptabilidad para poder trabajar con ellas. Pantallas de menos de dos pulgadas con una densidad de píxeles enorme, pantallas de formas redondas, alargadas… ya podemos empezar a ver este tipo de pantallas en teclados o en GPS, memorias, neveras y en definitiva todos aquellos dispositivos en los que el uso de un menú puede ser útil.

Pero lo mejor está por llegar; al fin y al cabo tener que incrustar una pantalla en un dispositivo no es algo trivial ni barato, por Disney (entre otros) está empezando a desarrollar la tecnología de utilizar la tan en boga impresión 3D para dotar de una pantalla a cualquier objeto. ¿Qué preferís, visualizar una pantalla gracias a un visor en vuestros ojos o poder imprimir una pantalla física real en cualquier momento? No es una respuesta sencilla, y esperemos que las dos líneas se desarrollen por igual para poder verlo cuanto antes.

Impresoras 3D y pantallas

 

Convertir cualquier superficie en una interfaz de usuario es un objetivo que empresas como Microsoft están desarrollando. El concepto de pantalla y de interfaz en este campo cada vez se difumina más. PocketTouch es un prototipo de sensor que nos permitirá interactuar con el dispositivo aunque lo tengamos en el bolsillo. ¿Para qué necesitamos pantallas si podemos manejar algo sin necesidad de establecer contacto visual? Por no decir que incluso ya se ha patentado (adivinad quién) poder controlar paneles que nisiquiera estén encendidos.

Volviendo al tema de las pantallas más convencionales nombraremos por último la miniaturización que será la última novedad y dejará en ridículo las aparatosas Google Glass; el futuro de la realidad aumentada son lentillas con pantalla LCD. Además de corregir los habituales problemas de visión las llamadas Contact Lens Display podrían incorporar una pantalla LCD de cristal líquido. Las dificultades técnicas de esto son muy variadas, pero tenemos que tener en cuenta que el ojo humano no está preparado para enfocar objetos a tan poca distancia de la córnea.

Densidad de píxeles y resoluciones extremas

Estamos a las puertas de empezar a considerar la alta resolución como un estándard. La nueva generación de pantallas ofrece imágenes y colores más claros y brillantes. Alto constraste, saturación y alta velocidad. Pantallas delgadas, bajo consumo gracias a la tecnología OLED y ángulos de visión cerca de los 180º. Apple con sus pantallas Retina dió el pistoletazo de salida a una carrera por la densidad de píxeles, siendo por ahora las pantallas FULLHD de los últimos smartphones del mercado de las más avanzadas. Aunque no podemos olvidar mencionar la tecnología IGZO, pantallas LCD construidas por SHARP cuyos números empiezan ya a acercarse a los 500ppi y que seguramente acompañe las pantallas de los nuevos productos de la manzana. Incluso se empiezan ya a escuchar pantallas con 577 ppi, una cantidad desorbitada. ¿Sobrepasaremos la barrera de los mil algún día? ¿Cómo serán estas pantallas? ¿Qué resolución tendría una pantalla de 50 pulgadas con 500ppi?

Esta gran cantidad de píxeles implica necesariamente unas resoluciones mayores; de ahí que el estándard UltraHD 4K empiece ya a verse en las nuevas televisiones. ¿Está el software a la altura para aprovechar las novedades que los ingenieros nos brindan? Google con Youtube sí parece lista, pero echamos aún en falta el soporte para estas resoluciones que estarán con nosotros antes que nos demos cuenta. Por un módico precio de trescientos mil dólares ya podemos comprarnos una mega pantalla de 110 pulgadas con resolución 4K. Seguro que este tipo de cines en casa deben verse genial, lástima como decimos que no haya oferta de películas en esa resolución y calidad. ¿Serán capaces las SmartTV, MacTV o GoogleTV convencernos para dar el paso a la resolución 4K?

Eso sí, no todo será tecnología de consumo doméstico; aplicaciones militares, PDAs, GPS y demás aparatejos con pantallas también se beneficiaran de la mejora en la cantidad de píxeles que ofrecerán las pantallas de la siguiente generación. Porque obviendo la discusión sobre el límite que el ojo humano es capaz de percibir, lo que está claro es que esta calidad extra se nota cuando convives con ella.

Pantallas de tinta electrónica

El e-paper, la tinta electrónica o “la pantalla que no brilla” de los libros electrónicos ha supuesto una linea de desarrollo por si sola. El papel electrónico es un tipo de visualización que pretende simular papel tan fielmente como sea posible, centrandose especialmente en mostrar el texto lo más naturalmente posible. Uno de los aspectos donde veremos una mejora increíble es en el consumo, pues las técnicas basadas en la tinta electrónica se gastan de una forma distinta a las LCD que les permite tener una durabilidad muchísimo mayor.

¿Pero dónde puede estar la innovación en un campo así? Los desarrolladores de Xerox nos acercan a ello. Los científicos de esta compañía han desarrollado una técnica basada en la tinta metálica líquida que permitirá imprimir circuitos impresos en películas de plástico y textiles para que cobren “inteligencia”. Ya queda menos para las tablets de tinta electrónica a color, multitouch y flexibles. El e-ink está teniendo una evolución muy lenta, pues desde la primera versión del Kindle no hemos visto muchas mejoras en la pantalla, incluso podemos considerar como la usabilidad era incluso mejor cuando no eran táctiles.

PaperTab

La empresa especializada en electrónica orgánica PlasticLogic nos presenta un e-reader con un procesador Intel y lo mejor, pantalla de tinta electrónica pero de alta resolución, multitáctil y flexible como un periódico. Un ejemplo de posibles aplicaciones de estas pantallas inteligentes que pasarían desapercibidas si las pusiéramos junto a escritos en papel pueden ser por ejemplo su uso en cajetillas de medicamentos; que podrían registrar lo que ha tomado el paciente; en prendas de ropa para suministrar diversa información (¿Frases dinámicas?) o en los mismos periódicos, donde podríamos tener por fin gráficos en movimiento, más espacio en menos hojas y añadir mucha más interactividad.

Pantallas holográficas

Han pasado ya unos años desde que el 3D se puso de moda en nuestras pantallas. Pero por diversas razones no ha llegado a despegar. Sin embargo pasaremos directamente a la evolución natural que nos encontramos si seguimos el camino de las pantallas en tres dimensiones; las pantallas holográficas.

El holograma se muestra cuando la película holográfica en la que se ha impreso la imagen formada por millones de pequeños puntos llamados “hogeles” o “píxeles holográficos” refleja la luz procedente de una fuente halógena o LED. Los resultados son verderamente impresionantes. Otro tipo de conseguir representaciones en tres dimensiones pueden basarse en proyectores, lámparas o niebla (como la utilizada en FogScreen, el cual ya hemos hablado antes).

Crear interfaces volumétricas que aprovechen la infinidad de posibilidades que ofrece un menú en tres dimensiones será una tarea realmente ardua para los diseñadores. Internet y en general el mundo de los medios deberá adaptarse tarde o temprano a este tipo de interfaces; olvidarnos de una “Internet plana” será duro, pero volvemos a lo mismo, las pantallas son la ventana y el acceso a la información, y si la tecnología de las pantallas cambia (y por ende el modo de consumo), también deberá cambiar el contenido.

Botones físicos en pantallas táctiles y pantallas elásticas

¿En qué momento una pantalla con teclado táctil es completamente incompatible con uno físico con teclas? La superficie de cristal que existe actualmente no contiene regularidades que permiten tener esa sensación de pulsación que sí notamos con un teclado normal. Uno de los próximos pasos más prometedores es la tecnología háptica. Se agrega una capa separada que puede imitar botones físicos y texturas de forma dinámica, y no solo teclas, sino imitar por ejemplo materiales rugosos como el papel de lija o la lana. Esta tecnología nos lleva a imaginarnos teclados que se adaptan al tamaño de nuestros dedos o botones más rugosos y grandes para cuando interaccionamos con guantes, son simplemente ideas que se nos ocurren rápidamente para una tecnología que puede llevar la sensación de comodidad de las pantallas táctiles a otro nivel.

La empresa Tactus promete reunir lo mejor de ambos mundos con una pantalla de este tipo. Aseguran ser los primeros en haber creado una pantalla táctil dinámica deformable capaz de crear botones físicos reales que aparecen y desaparecen sobre la superficie. Otra innovación, esta vez por Dhairya Dand y Rob Hemsley del Media Lab del MIT, es la que han llamado Obake. Gracias a la ayuda de proyectores y una pantalla de silicona pueden hacer pinch-to-zoom sobre la pantalla, ofreciendo una experiencia que pretende simular e imitar la fluidez y maleabilidad del agua.

Pantalla flexible

Siguiendo este tipo de pantallas maleables podremos tener por fin en nuestras manos una pantalla en Braille. Por medio del tacto podremos navegar entre filas y columnas de celdas rectangulares. Cada celda incluye cuatro filas y dos columnas que aquellos que sepan el idioma podrán entender.  El secreto del funcionamiento de estas pantallas se basa en el efecto piezoeléctrico, un fenómeno físico que presentan algunos cristales debido al cual, aparece una diferencia de potencial eléctrico (voltaje) entre ciertas caras del cristal cuando éste se somete a una deformación mecánica.

La porosidad permitiría crear por ejemplo agujeros en la superficie del dispositivo. Todavía no estamos seguros para qué podría utilizarse esta propiedad, dudamos que se convierta en un estándard de todas las pantallas, pero el estudio de estas propiedades puede permitir que en el futuro otros fabricantes utilicen este conocimiento para flexibilizar o mejorar sus pantallas “comunes”. ¿Dejaremos de ver algún día a las pantallas como algo cristalino y frio?

Morphees, pantallas plegables y formas de todos los tipos imaginables

Siguiendo las ideas que acabamos de ver en las pantallas elásticas, vamos a dar el salto lógico hacía las pantallas extensibles y moldeables. En principio de momento la mayoría de avances en el campo de las pantallas flexibles no deja de ser especulativo y sobretodo conceptual. Uno ejemplo de diseño innovador que aprovecharía las bondades de las pantallas flexibles sería el FlipPhone un concepto del diseñador Kristian Ulrich Larsen que nos recuerda a aquel prototipo de Nokia que surgió hace ya muchos años que enamoró a tanta gente. Otro ejemplo sería el Morephone, un teléfono creado por PlasticLogic que aprovecha su elasticidad para doblarse en determinadas condiciones; en su caso cuando recibe una llamada.

5 años es el periodo de tiempo en el que estas pequeñas empresas prometen que su tecnología llegará al usuario doméstico. ¿Llegaremos a ver e-readers plegables como el eRoll o simplemente pantallas curvadas como las que ya ha presentado Atmel? Lo cierto es que una lámina OLED flexible como las YOUM de Samsung es sólo uno de los elementos necesarios para fabricar ese tipo de dispositivos. Tal vez el más importante pero desde luego no el único. A la pantalla del smartphone, tablet o reader, generalmente, hay que añadirle otros elementos, que desafortunadamente aún no se prevee que sean también flexibles. Puede que resulte una tarea difícil utilizar estas nuevas pantallas si están medio dobladas, lo que impide usar el interfaz multitáctil de la pantalla, para lo que tendremos que pelearnos una vez más con la manera de coger y utilizar el aparato.

Tenemos más posibilidades; Anne Roudaut, una ingeniera informática francesa explica las ideas que tiene en la cabeza, móviles capaces de estirarse como la masa del pan para que sea más sencillo consultar un mapa y cuyas esquinas pueden doblarse para ser utilizado como un mando o también pueden adoptar forma de esfera para servir de pelota anti-estrés o doblarse automáticamente para cubrirnos al introducir una contraseña. Los primeros dispositivos se denominan Morphees y han ideado el concepto de resolución de forma, pues nada tiene que ver una pantalla en una forma o en otra. Los Morphees forma parte del proyecto Ghost, financiado por la UE para desarrollar la tecnología capaz de cambiar de forma a las pantallas y demás gadgets.

 

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Para variar el modulo de Young de las superficies, estos equipos trabajan con materiales inteligentes como los polímeros electroactivos, conocidos como “músculos artificiales” porque son capaces de cambiar su forma y su tamaño al ser sometidos a un campo eléctrico. Se nos ocurre una pequeña pega; la resistencia depende de la forma. ¿Entonces cual es la resistencia real de este tipo de dispositivos? Necesitamos que los dispositivos sean resistentes, para evitar que los usuarios podamos romperlos en un santiamén.

Como hemos dicho en general se necesitan entre 10 y 15 años para que un producto llegue al mercado pero tal y como avanzamos es muy posible que varios de estos dispositivos con pantallas táctiles flexibles los empecemos a ver antes; más si Samsung, Sharp y demás fabricantes de pantallas se convencen de las bondades que ofrece un producto más versátil.

La llegada de los nuevos materiales

El plasma murió cuando las OLED empezaron a estar en todas partes (y eso que aun están por llegar a las TVs). Muchos fabricantes se centraron entonces sobretodo en desarrollar tecnologías para mejorar el LCD. Sin embargo hay muchas más posibilidades si hablamos del método de fabricación de las pantallas, la nomenclatura es muy extensa. Los nuevos transistores orgánicos emisores de luz (OLET), las LPD (Laser Phosphor Displays), la tecnología Mirasol de Qualcomm (la cual invertirá 1.000 millones de dólares en su planta de Taiwán)… todas estas mejoras van destinada a la batería y la calidad de imagen, que a pesar de ser muy buena aun puede ser excelente.

Ni siquiera las mejores pantallas de cristal líquido (las LCD básicamente) pueden producir ni una tercera parte del rango de colores que el ojo humano en colaboración el cerebro puede percibir. Queda un largo camino pues, pero este puede verse reducido enormemente con la estructura de puntos cuánticos capaz de producir unos colores casi perfectos . La llamada tecnología Triluminos hace uso de estos puntos cuánticos que no son otra cosa que cristales semiconductores de sólo unos pocos nanómetros de tamaño. Estos cristales se caracterizan por emitir luz al ser excitados por una corriente eléctrica. Sin embargo, a diferencia de otros materiales, los puntos cuánticos son más eficientes emitiendo luz y, al mismo tiempo, emiten diferentes longitudes de onda (diferentes colores) en función de su tamaño, ofreciendo unos colores mucho más definidos y cercanos a lo que el ser humano puede apreciar.

¿Estamos ante una nueva revolución que traerá el mundo cuántico tanto a los ordenadores como a las pantallas? ¿Es la nanotecnología la clave de la fabricación del siglo XXI? Y uno no puede dejar de pensar en el grafeno, material que ha acaparado todas las esperanzas de aquellos dispositivos que quieran avanzar e innovar a pasos agigantados. Y todo gracias a que posee una extraordinaria flexibilidad mecánica y una resistencia química sin igual, muy superior a la de los materiales que se usan en la actualidad. ¿Empezaremos a hablar de un nuevo Graphene Valley en vez del actual valle de Silicio?

La biotecnología también tiene su hueco en la I+D de pantallas; hablaremos ahora de los biopíxeles, bacterias e.coli modificadas (las mismas que viven en el intestino humano) que pueden encenderse o apagarse de forma controlada de manera que se podrían crear pantallas vivas a base de grupos de bacterias. De momento estos píxeles biónicos son del orden de unas decenas de miles de unidades, varios ordenes de magnitud inferior a los megapíxeles que se acostumbran a utilizar en los paneles comunes, aun así una rama muy innovadora y que da pie a múltiples divagaciones. ¿Modificaciones genéticas que permitan recrear pantallas multitáctiles en tu propia piel? ¿Llegarán realmente todas estas innovaciones algún día o solo son productos de científicos locos y soñadores amantes de la ciencia ficción?

Ojo tecnológico

Los desafíos tecnológicos no deberían quedar sin embargo eclipsados por el ansia del marketing. Por ejemplo los libros de tinta electrónica son un concepto muy “cool” pero solo si mucha gente los compra y se acostumbra supondrán verdaderamente una revolución. Hay muchísimas ideas ahí fuera, pero al final es el mercado de todos los días el que decidirá si realmente esas nuevas propiedades merecen la pena. ¿Quién quiere una resolución 4K en una pantalla de cuatro pulgadas? ¿De verdad merece la pena dejarse los ojos en un par de centímetros?

De nada sirve que evolucione la tecnología si no evolucionan las costumbres. Aquí es donde entra en juego las alternativas que ya hemos comentado como los paneles enrollables, las pantallas elásticas o todas estas configuraciones que permitirán que sean los propios fabricantes de dispositivos los que decidan apostar por estas impresionantes tecnologías.

Lo que está claro es que el futuro se mueve incesante y nosotros podremos disfrutar de ello. ¿Cuál pensáis que tendrá más éxito? ¿Cuál veremos antes?