Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

Hay pocos sitios en los que hacemos un uso tan intensivo de los móviles, portátiles y tablets como en los trenes. Es una de las situaciones más propicias para ponernos a trabajar, escuchar música y ver películas. Ya sea para hacer más ameno un viaje largo como para aprovechar el tiempo en un tren de alta velocidad es una de las mejores opciones que ha ganado terreno en los últimos años. Pero claro, aparece el eterno problema de las baterías y se hace totalmente necesario que la infraestructura disponga de la posibilidad de cargar nuestros gadgets. No todos los servicios que se prestan en un tren están al mismo nivel y mientras que algunos los consideraremos básicos otros serán “extras”. Es mi opinión personal que la necesidad de este servicio está por encima de auriculares, películas o wifi y por debajo de  pongamos por ejemplo, los WC. Quizá la pondría al nivel de la importancia del servicio de cafetería.

Pero hagamos un rápido recorrido por la geografía española para echar un vistazo a la situación actual en nuestros trenes.

Hace justo año y medio, Javier Casado, Director de Marketing hablaba al respecto en el blog de Renfe. Decía entre otras cosas que “nos hemos propuesto incorporar paulatinamente enchufes individuales en todos asientos de los trenes AVE y de Larga y Media Distancia” y que “Cada vez que realizamos la compra de un tren nuevo, solicitamos que incorpore de serie los enchufes. Para el resto de trenes que forman nuestra flota aprovechamos algunas de las visitas de “gran mantenimiento” que realizan a los talleres para llevar a cabo esta modificación. Por este motivo, el proceso se puede alargar en el tiempo”. Al parecer este proceso está en marcha desde 2004.

Muy bien, estupendas intenciones, pero ¿cómo está la situación realmente?. Lo que dicen los usuarios al respecto tanto en foros como en redes sociales es como poco, confuso. Parece que en algunas líneas y trenes está totalmente implantado y en otras no. Intentando poner algo de orden en los distintos testimonios, las tomas de corriente parecen bastante generalizadas en cercanías y media distancia. Los problemas empiezan cuando hablamos de Talgo y AVE.

Parece que en líneas recorridas por Talgo como Madrid-Murcia podemos estar 7 horas sin poder cargar nuestros dispositivos. De acuerdo que los Talgo son más antiguos y que la paulatina sustitución por líneas de alta velocidad podría “no justificar” la inversión, pero mientras estos trenes estén en las vías habrá usuarios que paguen religiosamente y necesiten usar este servicio.

Y los AVE? Aquí la confusión ya es máxima. Parece que hubo una fase en la que solamente se instalaron tomas en las clases superiores por lo que en turista nos quedaremos con las ganas. En otros casos, estaremos a expensas de que nos toque un tren de los nuevos o uno de los viejos. En el caso de los más antiguos podríamos tener suerte si el nuestro ha pasado por el taller. El caso del AVE es el más flagrante ya que es el servicio más caro de RENFE y en teoría el de más calidad.

Tratando de sacar algo en claro, da la impresión de que el proceso de implantación va mucho más lento de lo que sería deseable. Iré más lejos, desde un blog de tecnología las tomas de corriente nos parecen totalmente necesarias hoy en día y no algo que “ya iremos haciendo poco a poco según nos venga bien”. No parece aceptable a día de hoy que en servicios de la calidad del AVE quedemos a expensas de la suerte y ni que decir tiene que RENFE no nos va a hacer descuento si nuestro tren no dispone de enchufes.

Os invitamos a ampliar con vuestros experiencias la información del post, para que podamos saber con lo que nos encontraremos al subir al tren.