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A menudo las buenas intenciones respecto con nuestra salud se quedan en eso, en buenas intenciones. Y los buenos hábitos que tanto nos ha costado tratar de asimilar desaparecen con tanta facilidad que la frustración se apodera de nosotros: “nunca podré seguir una dieta”, “nunca podré hacer deporte de forma rutinaria”. Deane Alban, cofundadora de la web BeBrainFit.com, comenta que quizás no sea suficiente con la motivación y la fuerza de voluntad.

Cuando comenzamos lo que podría denominarse un nuevo “programa de superación personal”, el entusiasmo es muy alto, y viene motivado por el placer de aquello que buscamos o, del mismo modo, por el dolor que nos provoca aquello que no queremos: “quiero estar en buena forma” u “odio estar en mala forma física”. No obstante, esta motivación inicial, de forma natural e imperceptible, va disminuyendo con el tiempo.

Es ahí donde aparece la fuerza de voluntad, cuando la motivación se desvanece. ¿Qué pasa cuando también se agota la fuerza de voluntad? Porque en muchos casos es un recurso mental que se acaba agotando (la fuerza de voluntad es aquella motivación forzada que sacamos cuando tenemos que hacer algo que realmente no querríamos hacer). Por este motivo, muchas de las personas que hacen dieta se la saltan por la noche después de haber logrado ser persistentes durante el día.

El poder del subconsciente

¿Podría haber otra manera de que los intentos para adquirir buenos hábitos no se queden en el intento? Según Deane Alban, el 95% de nuestra vida está dictada por el subconsciente, es decir, la parte de nuestro cerebro que dirige nuestra vida como si discurriera en piloto automático (la que nos permite desde lavarnos los dientes hasta conducir un coche sin pensar en ello). Pues bueno, según la especialista, en lugar de que sea nuestro consciente quien decida crear un nuevo hábito, podríamos utilizar nuestro subconsciente. Según la experta, esto nos permitiría pasar por encima de la motivación de la fuerza de voluntad y acabar practicando buenos hábitos casi sin esfuerzo y sin pensar, como quien abre la puerta de casa después de un largo día de trabajo.

Según Alban, esto puede lograrse en 7 pasos:

1. Establece objetivos pequeños y concretos: la emoción de crear grandes metas es engañosa, puesto que es más fácil seguir con un buen hábito si se plantea a través de pequeños objetivos. No hace falta comenzar corriendo 1 hora al día, pero si comenzar, por ejemplo, con 15 minutos andando, corriendo o en bici. Al subconsciente no le gustan los cambios radicales, de modo que irá asimilándolos mejor si lo hacemos de forma paulatina. Después, el objetivo, claro está, puede ir aumentándose poco a poco.

2. Utilizar mecanismos de disparo. Del mismo modo que los fumadores no olvidan su cigarrillo después de desayunar, puede crearse un automatismo temporal para los buenos hábitos. Por ejemplo, salir a pasear media hora después del trabajo. En este sentido, también es bueno utilizar estímulos visuales, como por ejemplo dejar la ropa de entrenamiento encima de la cama cuando nos vamos a trabajar. Cuando por la tarde lleguemos a casa, ver la ropa encima de la cama puede ayudar en el mantenimiento del hábito.

3. Mejor por la mañana. Se recomienda practicar un buen hábito por la mañana, cuando la fuerza de voluntad es mayor. Esto permite, además, cosechar las bondades del hábito durante el resto del día.

4. Siéntete preparado. Hay que asegurarse de tener todo lo necesario para garantizar el éxito en el empeño. Por ejemplo, si desea iniciar un programa de entrenamiento que implique andar a diario, cómprate zapatos cómodos para caminar y un podómetro (las personas que usan un podómetro caminan un 27% más que los que no lo usan).

5. Diviértete. Si no nos gusta lo que hacemos, acabaremos por dejarlo. Hay que tratar de buscar maneras para que el cambio de estilo de vida sea lo más agradable posible. Puede hacerse ejercicio con un amigo, puede aprenderse a cocinar para poder comer de manera más saludable, etc.

6. Haz un seguimiento de los hábitos. Cuando realizas un seguimiento de tus hábitos, estarás más motivado para seguir en carrera, ya que es una forma de rendición de cuentas hacia ti mismo. Puede realizarse de forma tradicional, marcando con lápiz, en un papel, cada día que pasa. Las cruces pueden inspirar a seguir con el hábito hasta que éste se convierta en rutina.

Fuente | Lifehacker

Imagen | wackystuff