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Por todas partes escuchamos o leemos que debemos beber al menos 2 litros de agua al día porque es bueno para el organismo pero detrás de este hábito que, efectivamente, es muy bueno existen unas razones fisiológicas de por qué debemos hacerlo que no siempre son explicadas. Si conocemos las razones fisiológicas de por qué debemos hacer esto tal vez comprendamos mejor por qué es necesario reponer ese agua que perdemos.

El balance hídrico

El agua es fuente de vida, de eso no hay ninguna duda, y el contenido principal de la mayoría de seres vivos es precisamente esta sencilla molécula. Beber agua, al menos 2 litros al día, es un hábito muy saludable pero ¿sabemos realmente por qué?

A continuación vamos a conocer lo que en fisiología se conoce como balance hídrico, es decir, el balance que existe entre las pérdidas y las ganancias de agua de una persona.

Pérdidas diarias de agua

En 24 horas, una persona adulta normal que vive en un clima templado y con una actividad física normal pierde entre 1.500 – 3.500 ml de agua. La suma de las pérdidas que ocurren a través de la piel y de los pulmones se denomina pérdidas insensibles ya que realmente no nos damos cuenta de que estamos perdiendo agua al respirar o por la piel (a no ser que estemos sudando como pollos). En conjunto, las pérdidas ocurren a través de 3 vías principales:

  1. Orina y heces. Obviamente, es la vía que más lógica nos puede parecer. Por esta vía perdemos entre 700 -2.300 ml al día.
  2. Piel. Por esta vía perdemos entre 400-600 ml diarios. Perdemos agua de forma activa, con la sudoración, y también de forma pasiva por el desplazamiento de las capas más profundas de la piel, que están más hidratadas, hacia las capas más superficiales, que están más secas.
  3. Pulmones. Al contrario de lo que podamos pensar, a través de la respiración perdemos la misma cantidad de agua que perdemos a través de la piel, es decir, entre 400-600 ml diarios.

Ganancias diarias de agua

De igual manera, en 24 horas una persona adulta normal que vive en un clima templado y con una actividad física normal gana entre 1.500 – 3.500 ml de agua. Existen 2 vías por las que conseguimos agua diariamente, y estoy segura que una de ellas os sorprenderá:

  1. El agua metabólica. Esta clase de ganancia no todo el mundo la conoce. Es al agua que se consigue de las reacciones del metabolismo y nos aporta entre 300-400 ml al día, cantidad nada desdeñable.
  2. A través de los alimentos y bebiendo agua directamente. De esta manera es como conseguimos reponer la mayoría del agua que perdemos y depende mucho de la dieta. Su valor oscila entre los 1.300-3.100 ml diarios. Aquí es donde entra el factor “beber al menos 2 litros de agua al día”, porque únicamente con los alimentos que comemos y el agua metabólica no es suficiente para reponer las pérdidas.

Lo más importante que debemos sacar en claro de todo esto es que las pérdidas tienen que ser iguales a las ganancias para que el balance sea cero. Cada persona tiene unas necesidades de agua diferentes y depende de factores como la dieta, el ejercicio o la temperatura. Y, por último, en el caso del agua tanto el exceso como el defecto pueden resultar perjudiciales para el organismo.