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El viernes pasado nos encontrábamos con una de las noticias mas sorprendentes del mes: la despedida de Steve Ballmer como CEO de Microsoft. Aunque aún le queda un año para “limpiar la casa” antes de dejársela a su sucesor o sucesora, está claro que la era Ballmer ha terminado. Pero, ¿realmente hubo motivos para sorprenderse ante esta decisión? ¿Fue forzado Ballmer a renunciar?

Los últimos rumores y menciones anónimas apuntan a que Ballmer no se fue, sino que le echaron, y la culpable de esta decisión fue nada menos que la Surface RT. Recordemos que Windows RT fue la versión del sistema operativo diseñada para luchar contra Android e iOS, en un intento algo desesperado de conseguir parte del mercado móvil que ahora dominan Google y Apple respectivamente.

La principal diferencia de Windows RT respecto a Windows 8 fue que el primero estaba compilado para la arquitectura ARM, imperante en tablets y smartphones. Lo malo de esto es que no tiene acceso a la enorme cantidad de aplicaciones escritas para arquitecturas x86 de Windows 8, por lo que en ese sentido siempre ha sido un sistema claramente inferior. Esto no pareció importarle a Ballmer, que siguió presionando para hacer de Windows RT la opción ideal para acompañar a un PC, incluso regalando versiones específicas de Office.

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Surface RT nació como una manera de publicitar Windows RT y marcar un estándar que el resto de fabricantes podía seguir, pero la realidad fue bien distinta. A las pocas semanas de ponerse a la venta, saltaron noticias de un alto porcentaje de devoluciones, por parte de usuarios que no sabían de las limitaciones de Windows RT y esperaban poder instalar sus programas favoritos. Además, los fabricantes sintieron que no podían hacer la competencia a un producto “oficial”, y poco a poco fueron retirando su apoyo al sistema incluso cancelando la salida de modelos terminados.

El resultado final tiene forma de 900 millones de dólares perdidos en la Surface RT, uno de los fracasos mas sonados de la compañía en los últimos años. Una inversión perdida que no ha sentado nada bien entre la junta de directivos de la compañía, que aparentemente fue la que pidió a Ballmer que se fuese. Sin embargo, el hecho de que aún no tengan sucesor indica que esta fue una decisión muy rápida e inesperada.

Por supuesto, Surface RT no es el único fracaso de Ballmer desde que dirige la compañía, pero en el resto de casos (como Windows Vista), al menos los datos económicos no eran tan malos como para justificar su marcha. Por el momento, Windows RT ya no ocupa un lugar tan predominante en las campañas de marketing de Microsoft, y se espera que los planes para una nueva Surface RT se tiren a la papelera para centrarse en Windows 8.1 y Windows Phone.

Fuente | Computer World