Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

Las adicciones son un tema complicado. Como ya se ha comentado varias veces en MedCiencia, hay adicciones para casi todo. Concretamente, una de las que tendría que ver con la tecnología sería la adicción a los ordenadores o “cocaína electrónica”, pero podríamos hablar directamente de adicción a la tecnología, pues se use el dispositivo que se use, esta “cocaína electrónica” nos concede una recompensa casi inmediata. Y eso es lo que busca nuestro cerebro, la recompensa, el pico de dopamina que provoca placer a nuestro cerebro y que nos hace seguir y seguir buscando sentir ese placer. Pero, ¿y los móviles? ¿creéis que somos adictos a los móviles o smartphones actuales?

La nomofobia, que es el término acuñado para describir esta adicción, es algo bastante real más que una creencia. Significa “no” (negación) “mo” (mobile phone), miedo a perder el móvil o salir de casa sin él. Según un estudio publicado hace exactamente dos años, hasta el 66% de la población sufre de nomofobia, llegando incluso al 77% en las personas de entre 18 y 24 años. En definitiva, una burrada.

Como podréis imaginar, los niños y los adolescentes son los más propensos a sufrir de nomofobia en los países más desarrollados, pues puede que hace unos años no fuera así pero ahora el “juguete” típico es un smartphone o tablet, y sobre todo en l@s adolescentes, esto se hace más visible si cabe.

Los síntomas de la nomofobia: Alerta

Según Marc Masip, psicólogo especializado en adicciones y conductas de riesgo, y responsable del Programa Desconecta, el retrato típico de una persona que sufre nomofobia es un individuo introvertido, con baja autoestima y con escasas habilidades sociales y de resolución de conflictos, cuyo uso del móvil es extravagante y sin el cual es incapaz de disfrutar del tiempo de ocio. Es decir, una persona que sin móvil se aburre, sea lo que sea que esté haciendo necesita el móvil.

Las señales de alerta claras en una persona joven con nomofobia sería pasar mucho tiempo conectado a internet, usando el móvil en lugares y horas poco adecuados (aunque creo que el 80-90% de la gente que conozco lo hace hoy en día, pues en la actualidad todo esto ya forma parte de “la normalidad”…), y si se trata de un estudiante es probable que baje su rendimiento académico, por lo que ya podríamos decir que falla algo.

Otro síntoma claro sería sufrir ansiedad al no recibir una pronta contestación a los mensajes (¿alguien ha dicho Whatsapp o Telegram?), o creer que el móvil suena cuando no es así (el llamado “Síndrome de la vibración fantasma”).

ansiedad_movil

Según Masip, hay dos síntomas clave a destacar: La irritación si nos restringen el uso del móvil, o la necesidad de que nos tengan que repetir las cosas porque estamos prestando más atención al móvil que a nuestro entorno.

Por desgracia, algunos de los síntomas comentados ya casi forman parte de la normalidad actual, pues casi todo el mundo dispone de un smartphone y lo suele tener en la mano en cualquier evento social (ya sea en el bar con los amigos, o en la universidad para dejar de prestar atención a las clases). Sea como fuere, es posible que, como poco, debamos plantearnos si queremos que esto siga así, o convendría intentar socializar más en lugar de hacernos más amigos de nuestro móvil que de la persona que tenemos enfrente.

Como “bonus“, os pongo esta genial idea que ha recorrido las redes sociales, y que yo mismo he probado con mis amigos y no ha ido nada mal:
moviles_apilados