Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

Si hay algo que ha hecho que las impresoras en 3D cobren protagonismo en los últimos meses es la infinidad de problemas que se pueden resolver con ellas, el poder imprimir prótesis para cualquier parte del cuerpo es una de las más relevantes.

Una de las historias más impactantes fue la guerra de Sudán, donde un gran número de niños y adultos que sufrieron graves heridas y pérdidas de extremidades pudieron “volver a nacer” gracias a prótesis impresas por esta nueva tecnología.

Prótesis hechas por impresoras en 3D, más rentables

En Estados Unidos, son muchos los ciudadanos los que se han lanzado a diseñar su propia prótesis con este sistema. José Delgado fue uno de ellos, y a sus 53 años se ha lanzado a imprimir una prótesis que le permita tener una mano, con la que no nació. La última prótesis mio-eléctrica que le implantaron costó unos 42.000 $, afortunadamente, su seguro médico cubrió todos los gastos.

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El director de 3DUniverse.org, Jeremy Simon, se puso en contacto con él para empezar a trabajar en el diseño de una mano cyborg mucho más útil y barata que la que llevaba hasta el momento.

Este tipo de manos de código abierto han permitido a más  de 200 personas de todo el mundo poder coger, lanzar y empujar cosas que antes les era imposible. Lo mejor de todo, su precio, por apenas 50 $ que cuestan los materiales se pueden imprimir más de 800 manos como estas antes de gastar la cifra astronómica que le costó a José.

Algo más frágil pero mucho más efectiva

Tanto Jeremy como José continuaron trabajando en este ambicioso proyecto y ahora el objetivo era lograr unir los tendones naturales de José con los de la mano artificial de manera que el coste fuera mucho menor. Sorprendentemente, José confirmó que la mano impresa en 3D era mucho más efectiva, rápida y funcional que la que llevaba.

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Quizás el único inconveniente de esa mano es que fuera más frágil ya que estaba hecha con plásticos ABS de los que están hechos juguetes como piezas de LEGO), pero seguramente la de 42.000 dólares tampoco era indestructible. Pero esto no frena a Jeremy, quien ya ha logrado construir esta mano con materiales mucho más resistentes.

¿Debería el ámbito médico tomar nota y empezar a producir las prótesis a un mucho menor coste con las impresoras en 3D?

Vía 3DPrint