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El tema de las huellas dactilares como la panacea de la seguridad de los modernos dispositivos electrónicos ha hecho correr ríos de tinta en el último año. Primero fue Apple con el iPhone 5S (no se inventó nada, simplemente el mundo tecnológico empezó a hablar de ello), y posteriormente Samsung intentó emular el éxito, sin sorprender demasiado. E incluso nosotros echamos más leña al fuego sobre las bondades de nuestras huellas dactilares, las cuales pueden darnos muchísima información. Sin embargo, rectificar es de sabios, y eso es lo que empezaremos a hacer hoy: Un ex-forense del Ministerio del Interior Británico afirma que nuestras huellas podrían no ser únicas.

Una prueba no tan fiable

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El análisis de las huellas dactilares como método para encontrar delincuentes se lleva usando desde 1891, cuando  Juan Vucetich desarrolló y patentó el sistema de estudio en Argentina. Sin embargo ahora, más de 100 años después, un ex-forense y experto en el análisis de huellas dactilares de Gran Bretaña afirma que podríamos estar equivocados.

El susodicho es Mike Silverman, el cual introdujo el primer sistema automatizado de detección de huellas dactilares en la Policía Metropolitana de Reino Unido, y el mismo que afirma que sumando los errores humanos, las huellas parciales y los falsos positivos es posible afirmar que las huellas no son una evidencia tan fiable como creíamos.

De hecho, y esto es bastante curioso, nadie ha demostrado a ciencia cierta que las huellas dactilares sean únicas. Incluso hay miembros de una misma familia que pueden compartir un patrón de huellas similar. Además, el escaneo de huellas tampoco es perfecto, pues por ejemplo en los individuos más mayores se corre el peligro de caer en un error porque su piel ha perdido elasticidad con los años.

“Esencialmente, no es posible probar que hay dos huellas dactilares iguales. Es improbable, pero también lo es ganar la lotería, y la gente hace eso cada semana. No hay dos huellas digitales exactamente iguales en cada detalle, e incluso se requiere a un examinador experto para determinar si una huella tomada en la escena de un crimen y otra tomada a un sospechoso es probablemente la misma”

Los errores de las huellas dactilares

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Y aún con toda la explicación del señor Silverman, existen casos de falsos positivos con personas inocentes encarceladas. Sin ir demasiado lejos, en 2004 se vinculó a Brandon Mayfield con los atentados de Madrid por un error de los expertos en huellas dactilares del FBI de Estados Unidos.

Por otra parte, Shirley McKie, oficial de policía de Escocia, también fue acusado injustamente de haber estado en la escena de un asesinato en 1997 cuando una huella dactilar se identificó como suya cerca del cadáver.

“Lo que ambos casos demuestran es que, a pesar de como se habla en los medios sobre las huellas dactilares, todas las comparaciones están sometidas a algún elemento humano, y por tanto son vulnerables al error humano. La huella digital no es perfecta, y menos en la escena de un crimen. Puede estar sucia o manchada, cosa que reduce la precisión”

Y por si esto no era suficiente, existe un estudio a cargo de la Universidad de Southampton que afirma que 2/3 de los expertos en huellas, tras comprobar los mismos pares de huellas dactilares, llegaron a conclusiones diferentes en la segunda revisión de las huellas. Es decir, que el error humano es peor de lo que nos podríamos imaginar.

¿Se podría aplicar esto a la “falta de seguridad” en los actuales smartphones donde empieza a triunfar la moda de los lectores de huellas? Pues probablemente si, ya que esos sistemas de escaneo de huellas digitales están hechos por humanos, y coincidiréis conmigo en que los dispositivos hechos para el gran público carecen de la precisión de un escaner profesional como podrían ser los de la policía. Por tanto, si, también están sometidos al error humano.

Vía | The Telegraph.