Omicrono, la tecnología de El Español

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Tal y como se preveía hoy se ha aprobado en la Comisión de Cultura la nueva Ley de Propiedad Intelectual, en la que se incluye la implantación del llamado “canon AEDE”, una nueva compensación que recibirán los medios de comunicación por el enlace de sus artículos. La ley está hecha a medida de los medios asociados con AEDE, y de ahí el nombre que le han dado los internautas, aunque anteriormente se conocía con el nombre de “tasa Google” por parecerse a otros intentos similares de países como Francia para sacar provecho de la popularidad de la página de noticias de Google. A menos que hayas vivido toda tu vida con los aborígenes de un país tropical, esto no te pillará por sorpresa. Es simplemente otro sector que ha usado su influencia y su conexión directa con los mandamases de este país para escribir una ley que afecta a todos los españoles sin ningún tipo de estudio sobre sus repercusiones. Un día cualquiera en el Reino de España.

Una ley hecha a medida de unos pocos

Por supuesto, Internet está furiosa con esta decisión del gobierno de Mariano Rajoy, como es comprensible. Al fin y al cabo, esta nueva ley ataca la misma base de Internet, el hiperenlace, y lo criminaliza. Los medios como Omicrono, El Androide Libre y toda la familia Redes Libres hemos seguido con interés el progreso de esta ley por una sencilla razón: cada día enlazamos a cientos de páginas web, y ahora tendremos que tener mucho ojo con ello, vaya a ser que alguien considere que estamos sacando provecho de ello y nos considere criminales. Por eso las webs basadas en los enlaces mas famosas del país, como Menéame, ya han anunciado o están a punto de anunciar que se llevarán su negocio a otro país. España 2.0, señores.

aede

Sin embargo, personalmente me cuesta mucho encenderme con esta cuestión. Realmente no considero que sea algo que merezca la pena mi estrés ni acelerar mi pérdida de cabello; no creo que sea una ley que vaya a cambiar mucho el estatus quo, por una sencilla razón: los que se benefician de ella tienen los días contados. A nadie se le escapa que los llamados “medios tradicionales”, aquellos que provienen del papel, son los que desesperadamente han obligado a la creación de esta ley, y lo han hecho porque saben que no les queda mucho tiempo de vida; mejor pillar ahora todo lo posible antes de hacer las maletas. Frente a las redes sociales, al boca a boca por mensajería instantánea, la retransmisión por streaming desde el lugar de los hechos, e incluso frente a otros medios que sí se han adaptado a la nueva era, estos “medios tradicionales” tienen las de perder.

Cada vez que ocurre una noticia importante, ya no buscamos “la edición de la tarde” del periódico, cuando queremos leer la opinión de expertos ya no vamos a las columnas de opinión, cuando queremos dar nuestra opinión ya no mandamos cartas al director. La sociedad española es diferente a la de hace 25 años, y seguirá cambiando en los próximos años. Sí, es cierto que no todo el mundo está en Internet, y que aún hay un gran porcentaje de españoles que siguen a estos medios de comunicación. Pero mientras que estos encadenan pérdida tras pérdida de lectores y audiencia, el alcance de Internet no hace mas que crecer. No es cuestión de si los medios que hoy se felicitan por la aprobación de la ley desaparecerán. La cuestión es si lo harán en los próximos 5,10, o 15 años.

Hoy se ha escenificado esta desesperación del que sabe que va a morir, y quiere hacerlo matando. Pero la patética muerte de estos medios apenas molestará a la sociedad, porque para entonces ya habrán encontrado alternativas. Por eso hoy toca cerrar el puño en frustración, pero hay que abrirlo mañana para escribir la próxima web, el próximo servicio y la próxima app que hagan la información mas pública.