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Cada vez se conoce más entre la población general que la sal es muy mala para nuestra salud. De hecho, lo primero que un médico recomienda al paciente cuando tiene problemas del corazón es que deje a un lado la sal.

¡Ojo! Esto no quiere decir que la sal sea un veneno mortal para nuestro cuerpo, pues en realidad es un nutriente esencial. Sin embargo, el problema radica en que comemos demasiada sal sin percatarnos de ello. Desde luego, os sorprendería saber la cantidad de muertes que provoca este condimento cuando se sobrepasan los límites recomendados.

A la batería de estudios que han analizado esta cuestión se le acaba de sumar otro que pretende avivar de nuevo el debate. El estudio se ha publicado en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, en New England Journal of Medicine, y sus resultados no han dejado indiferente a la comunidad científica.

Los investigadores de este estudio han recopilado una serie encuestas realizadas a casi tres cuartas partes de la población adulta del mundo para conocer en todo momento la ingesta de sal de todas esas personas y otros datos de interés.

Responsable de 1 de cada 10 muertes por causas cardiovasculares

Tras estudiar a voluntarios de 187 países, los autores del estudio han descubierto una cifra horripilante: una de cada diez muertes por causas cardiovasculares son debidas a la sal; o dicho de otro modo, la sal mata a más de 1,6 millones de personas cada año.

Sí, habéis leído bien. Se trata sin duda de uno de los mayores asesinos del mundo.

Afecta a todos los países del mundo

Este dato sí que ha sido también muy sorprendente. Daba igual si se tratara de un país del primer mundo, o un país tercermundista; todos y cada uno de ellos superaban el límite diario de sal recomendado.

Si resumimos las cantidades, la OMS aconseja como máximo unos 2 gramos al día. No obstante, en 2010 se registró que había un consumo promedio de 3,95 gramos diarios, casi el doble de lo que se recomienda.

Asimismo, los países pobres son los más afectados: cuatro de cada cinco muertes por aumento del consumo de sal ocurrieron en países pobres, una cifra alarmante.

Puede que los datos del estudio se hayan subestimado

Por si lo anterior no fuera suficiente, los autores del estudio afirman que las estimaciones que se han realizado en las muestras de orina de los pacientes han podido subestimar la cantidad total de sodio que se ha ingerido.

Por otro lado, solo se han tenido en cuenta las muertes por causa cardiovascular, ignorando otras enfermedades en las que la sal también puede ser un factor importante, como algunas enfermedades renales o el cáncer de estómago.

Hay que comer menos sal

Aparte de comer menos sal, existen otras medidas que, por desgracia, no son muy prácticas. Por ejemplo, podríamos comer muy poco, beber demasiada agua, hacer muchísimo ejercicio, o dormir más horas.

Como veis, este panorama no es muy alentador, por lo que la atención siempre se centra en el consumo de sal. Por tanto, la conclusión es más que evidente: hay que reducir la cantidad de sal en nuestra dieta.

Cabe destacar otro dato interesante: en EEUU, país del que podríamos sacar información interesante, aproximadamente el 80% de la sal proviene de los alimentos procesados, siendo tan solo un 20% el que nosotros echamos a las comidas.

En definitiva, hay que saber elegir bien el alimento que compramos, ya que si dejamos de consumir aquellos con un alto contenido de sal, seríamos capaces de mejorar nuestra calidad de vida y arañar unos cuantos años a la vida.

Esto, además, concuerda con numerosos estudios anteriores que han llegado a las mismas conclusiones, por lo que en este tema sí que hay un gran consenso científico.

Fuente: ABC, KevinMD