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Desde siempre se nos ha inculcado la idea de que la sal no congenia con nuestra presión sanguínea, logrando de una manera efectiva que la incluyamos con moderación en nuestros platos. De hecho, hace escasamente un mes os hablamos de un anterior estudio publicado en el New England Journal of Medicine en el cual se afirmaba que la sal era la responsable de la muerte de 1 de cada 10 personas fallecidas por causas cardiovasculares.

Sin embargo, un nuevo estudio apunta que la sal no está asociada al aumento de la presión sanguínea sistólica.

El estudio, publicado en el American Journal of Hypertension recogió información de 8.670 adultos de nacionalidad francesa y encontró que el consumo de sal no tenía una relación directa con el aumento de la presión sanguínea, ni en hombres ni mujeres.

La hipertensión está más condicionada por el aumento de peso que por la sal

Perdida-de-Peso

Y no solo ello, existen muchos otros factores que intervienen de forma más significativa, como el consumo de alcohol, la edad y la dieta. Sin embargo, la mayor parte de los reportes de hipertensión son a manos de personas con sobrepeso, siendo entonces el índice de masa corporal el que juega el papel más importante en esta enfermedad.

Uno de los autores del artículo, Jacques Blacher, afirma:

“Detener el sobrepeso debería ser el objetivo principal de la sociedad actual para contrarrestar el auge de la hipertensión”

El 90% de los niños estadounidenses toman más sal de la recomendada

niños

Otra de las realidades a las que nos tenemos que enfrenta: en la dieta estadounidense triunfan los alimentos con un contenido calórico desmesurado, grasas, azúcares y sal en abundancia. Ocurre de forma preocupante en el público infantil, cuya dieta incluye mucha más sal de la que necesitan.

Existen 10 alimentos que incluyen casi la mitad de esta cantidad, que los niños toman indiscriminadamente y que debemos moderar inmediatamente:

  • Pizza
  • Bocadillos
  • Carnes procesadas (como el bacon o las salchichas)
  • Snacks
  • Hamburguesas
  • Queso
  • Pollo procesado
  • Pasta
  • Comida Mexicana
  • Sopa (aunque en mayor medida y normalmente acompañada con pasta)

La solución es clarisima; reducir el consumo de estos alimentos, aumentar la cantidad de verduras y frutas en la dieta, realizar deporte diariamente y, cómo placebo, el chocolate negro, del que conocemos una propiedades excelentes para nuestra circulación.

¿Qué opináis? Evidentemente este será el primer estudio de muchos, pues la sal siempre se ha asociado a la hipertensión y muchos anteriores estudios han avalado esta hipótesis. Sin embargo, con tan solo un estudio que ponga en duda una de las bases de la medicina es suficiente para hacernos dudar y obligarnos a ahondar en el asunto. La muestra tratada es considerablemente grande (más de 8.000 individuos), por lo que las dudas sobre si habíamos estado equivocados tienen razón de ser.

Fuente | American Journal of Hypertension