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La búsqueda del bosón de Higgs es una de las tareas más importantes llevadas a cabo en el LHC (Gran Colisionador de Hadrones si traducimos sus siglas al castellano) del CERN, el acelerador de partículas más grande del mundo, ¿o no?

Pues efectivamente, podemos decir que el LHC es el acelerador de partículas más grande y energético del mundo con su circunferencia de 27 kilómetros y capaz de colisionar haces de hadrones de hasta 7 TeV de energía. Pero hay un acelerador de partículas que lo supera en Texas, pero está abandonado.

El Superconducting Super Collider de Texas

Un acelerador de partículas es una especie de anillo ovalado que se usa para acelerar partículas hasta velocidades muy altas cercanas a la de la luz y hacer que luego colisionen entre sí, de modo que se puedan simular condiciones especiales con fines científicos importantes.

En la década de los 80, Estados Unidos decidió que quería el acelerador de partículas más grande del mundo, y así es como el SSC (Superconducting Super Collider) se convirtió en una realidad. En 1983 todo era una idea que acabó aprobándose por el congreso en 1987 con un presupuesto de 4.400 millones de dólares. Poco después, en 1991, se escogió Texas como lugar de construcción y las obras empezaron.

El problema es que a partir de ahí las cosas empiezan a complicarse, y en 1993 el presupuesto había ascendido hasta 12.000 millones de dólares, casi el triple del previsto al comienzo. Además, un nuevo proyecto estaba en medio, y el gobierno de Estados Unidos se vio forzado a apostar por la Estación Espacial Internacional y dejar de lado el SSC cuando ya se habían gastado 2 mil millones de dólares y perforado 22 kilómetros de túneles, casi lo que mide el actual LHC.

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Para que os hagáis a la idea de lo que habría supuesto en términos de energía el SSC, este habría sido capaz de generar colisiones por una energía total de 40 TeV, mientras que el LHC consigue alcanzar los 14 TeV (de la suma de los 7 TeV de cada sentido).

Desde que Estados Unidos dejase de lado el proyecto SSC se ha intentado vender el terreno, pero a día de hoy el acelerador de partículas más grande del mundo sigue abandonado, sin ningún tipo de uso.

El LHC tuvo un presupuesto de unos 2.000 millones de euros, muy inferior a lo que el SSC habría acabado costando. Uno de los costes más elevados de construir un acelerador de partículas es perforar tantos kilómetros de túneles bajo tierra, y la enorme ventaja con la que contaba el LHC es que sustituyó al ya construido LEP.

Fuente | Sometimes Interesting
I
mágenes | Amsuing Planet