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Ves una chica/o atractivo/a en un bar o por la calle, o tal vez te fijas en alguien que conoces ya, te interesa pero no sabes cómo acercarte, cómo hacer que surja la conversación para poder pedirle una cita. ¿Qué cosas funcionan realmente?, la realidad no es cómo las películas. Aquí expondremos algunas técnicas para pedirle una cita de forma natural a alguien, sin que sea incómodo y aumentando las probabilidades de que nos digan que sí.

Partamos de la asunción de que has encontrado a la persona con la que deseas iniciar algo, algo no casual digamos.

Los pasos:

¡Pon la antena!: Las primeras impresiones son las que más marcan. Los primeros gestos y palabras de esa persona te pueden dar muchas pistas, así como su forma de vestirse. Pero igual obtendrá ella la misma información de ti. Observa su lenguaje corporal para ver si esta receptiva o más bien incómoda. ¿Es cercana o solo correcta? De todas maneras debido a los sesgos atencionales vamos a fijarnos en la información que confirme nuestras creencias, es decir si creemos que es lista solo atenderemos a la información que lo demuestre y cuando diga una tontería lo ignoraremos. Por ello estate atento, asegurarte de no haberte equivocado en cómo es la otra persona es el primer paso. Tal vez te arrepientas de pedirle una cita antes de llegar a ese punto. Y recuerda: Las primeras impresiones son difíciles de borrar.

Revela tu sexualidad: Esto es muy importante si no queremos caer en la “friendzone“. Es importante dejar entrever que nuestra intención no es la de ser amigos o dejar ver que orientación tenemos. Es fácil hablar del “sex appeal” pero, ¿Cómo se consigue? Ahí van una serie de consejos:

  1. Procura que tu postura sea con los hombros hacia atrás, espalda recta y barbilla en ángulo de 90 grados. De vez en cuando inclina tu cabeza de forma lateral.
  2. Muestra una sonrisa cálida pero no falsa o comercial. Transmite optimismo.
  3. Posiciónate entre 75 cm y 1 metro de distancia de la persona (en lugar del cordial metro veinte).
  4. Mantén el contacto visual la mayor parte del tiempo, lo suficiente como para al menos recordar el color de sus ojos. Eso sí, no la mires fijamente como un pasmarote.
  5. Utiliza una voz relajada, no hables rápido. Hablar despacio transmite seguridad.
  6. Alarga la latencia entre el discurso. Es decir, cuando la otra persona acabe de hablar espera un segundo antes de contestar o seguir tú. Esto muestra respeto, tranquilidad y seguridad y eso es sexy.

pareja

¿Cómo empezar la conversación? Se recomienda empezar con un comentario positivo sobre el entorno del lugar. No utilices frases guía como en las películas rollo “¿crees en el amor a primera vista?” ni cosas por el estilo, no suelen funcionar, parecen artificiales y mecánicas, no crean un contacto real con el otro. En lugar de eso empieza con un comentario tipo “Me encanta la reforma que han hecho en el bar” (en un bar), “Tienen una colección muy bonita de libros” (en una biblioteca), y cosas por el estilo. Aunque parezca una tontería es necesario iniciar así la conversación para que la otra persona no perciba el acercamiento como amenazante o demasiado invasivo. Tranquilos, la otra persona no va a pensar que seáis vacíos o superficiales por iniciar con un tema fácil y simple, solo hay que procurar iniciarlo así, pero no tirarse dos horas hablando de eso.

Escucha y luego ve excavando lentamente: Ahora se trata de ir consiguiendo acercarte a áreas más personales que muestren tu interés y te permitan conocer a la otra persona pero de forma lenta. Primero debes esperar su respuesta a tu comentario positivo inicial, escucha sincera y atentamente y responde a su comentario. Poco a poco revela algo más sobre ti e intenta que la otra persona lo haga también, por ejemplo “Yo vengo aquí todos los miércoles y cambian el menú”, “¿Tu sueles venir a menudo?”, “¿Me recomendarías algo en concreto?”. Entonces puedes seguir un poco más si la persona parece receptiva, si es verdad que normalmente nadie está receptivo de primeras y se puede recomendar insistir un poco aunque haya monosílabos por la otra parte al principio. Si la otra persona parece algo tensa o reticente es útil añadir algún  comentario gracioso para romper el hielo (que no es lo mismo que contar un chiste), algo sutil.

Más trucos para el diálogo

Busca el intercambio tipo “ping-pong”, esto es, que las dos personas hablen por turnos y con igual brevedad, el intercambio se hace así más dinámico y equitativo. No sueltes parrafadas o te enredes demasiado porque ella no conteste, eso puede hacerte parecer egocéntrico o nervioso.love Si tienes problemas con los turnos utiliza la metáfora del semáforo: Los primeros 30 segundos de discurso tienes luz verde, luego pasas a la luz amarilla hasta los 60 y pasados los 60 es luz roja. La idea es que tras 30 segundos cedas el turno a la otra persona, como máximo 60. Sólo se puede pasar la luz roja en pocas ocasiones (por ejemplo contando una historia o anécdota en la que la otra persona está interesada).

Sigue su ritmo de revelación de intimidades, como si fueras un espejo, si la otra persona revela datos sobre una inseguridad revela tú una tuya, si habla de algún dato de su infancia comparte uno tú también. Este es un método seguro de no ser demasiado invasivos. Dado que la gente varía mucho y a algunos les gusta revelar mucho y a otros poco con esta técnica no te equivocarás.

No tardes mucho en pedir la cita, muchos de los encuentros pueden volverse raros si se prolongan demasiado y no ocurre nada, sobretodo en lugares como la calle, una librería, etc… No tardes demasiados minutos en pedirle una cita.

Asegúrate de que al pedir la cita le des información suficiente, queda mejor decir, ¿”Te gustaría quedar para tomar un café en algún momento este fin de semana?” que decir “¿te gustaría quedar conmigo otro día?”, tampoco seas demasiado intenso con el tipo de cita si no ves a la otra persona preparada, arriesgas más si pides por una cena de noche que un café de día, pero esto depende de la persona y del grado de conexión en esta primera conversación. Yo recomendaría primero la cita del café y si esa va bien pasar a proponer una cena para la siguiente.

Fuente: Psychology Today.

Imagen: Devianart.