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¿Qué influencia tiene la pornografía en nuestras relaciones sexuales? Se ha debatido bastante sobre este asunto. Tanto es así que estudios científicos previos han señalado que ver pornografía podría asociarse a la depresión y a otras consecuencias mentales negativas. Sinceramente, a mí me resulta muy curiosa esta conclusión, pero ahora un nuevo estudio contradice de manera tajante estos resultados.

Un equipo de investigadores de UCLA y Montreal’s Concordia University ha realizado un estudio en el que han analizado la relación que existe entre el tiempo que una persona dedica a ver pornografía y el impacto que tiene en nuestras relaciones sexuales.

Ver pornografía no supone ningún problema sexual, sino más bien lo contrario

En el estudio participaron 280 hombres voluntarios que rellenaron una encuesta para conocer las horas semanales dedicadas a la visualización de pornografía, así como el estado de la relación que mantenían con la pareja y si había problemas de erección.

Tras analizar los datos, los investigadores fueron muy claros con los resultados del estudio: ver pornografía no tiene ningún impacto negativo en nuestra salud sexual. Entre estas consecuencias negativas, han estudiado la posibilidad de que ocasione disfunción eréctil, y para nada ha sido así. De hecho, se vio que cuantas más horas dedicaban a ver pornografía, mayor era el apetito sexual del participante.

“Muchos médicos afirman que ver pornografía hace a los hombres incapaces de responder adecuadamente a situaciones sexuales. Eso no fue el caso de nuestra muestra”, explica la coautora del estudio Nicole Prause, neurocientífica de la Universidad de California, Los Ángeles.

Asimismo, el profesor James Pfaus, que también dirigió el estudio, comentó lo siguiente:

“Aunque muchas personas piensan que el fácil acceso a la pornografía conduce a problemas en la cama, nuestro estudio sugiere lo contrario. La disfunción eréctil es probablemente causado por los mismos problemas que se han conocido durante un tiempo, como la ansiedad, una salud cardiovascular pobre o efectos secundarios de abuso de sustancias.”

Limitaciones del estudio

Cabe destacar que el estudio no aporta una evidencia científica fuerte, pues hay que considerar una serie de limitaciones que los propios investigadores han reconocido.

Para empezar, la información que se recogió con los cuestionarios adolecen de falta de objetividad ya que en ningún momento del estudio los investigadores examinaron la respuesta sexual de los participantes, sino que confiaron de su sinceridad en las encuestas, algo de lo que siempre hay que dudar cuando se trata de temas sexuales.

Por todo ello, es necesario que se realicen más estudios para confirmar los resultados que se han obtenido.

Fuente: Concordia University