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Muchos pacientes, cuando deben entrar a un quirófano por razones más o menos graves, se suelen preocupar mucho por la anestesia. Además, el cine no ayuda, pues se suelen sacar imágenes de pacientes que preguntan por dicha anestesia como si eso fuese lo más peligroso de la intervención. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de la gente sabe poco o nada sobre la anestesia y sus funciones o efectos secundarios. No existe un solo tipo de anestesia, ni dos, sino hasta cuatro tipos diferentes cada uno con sus funciones y efectos secundarios.

En general, la anestesia tiene cuatro objetivos (sobre todo la anestesia general, que los cumple todos), como bien indica la Dra. Kristin Schreiber, anestesióloga del Hospital Brigham de Mujeres: Anular el dolor, adormecer al paciente o dejarlo inconsciente, adaptar al cuerpo para la cirugía y provocar una amnesia respecto a la intervención quirúrgica.

Veamos cada uno de los cuatro tipos de anestesia que existen.

1. Anestesia local

Como podréis deducir de su nombre, la anestesia local se usa en partes específicas y pequeñas del cuerpo, como puede ser una herida o una intervención dental donde se requieren pocos puntos de sutura. En dicha anestesia local se inyecta la sustancia cerca de la zona a tratar y sus efectos se limitan a una área pequeña alrededor. Se suele administrar por parte de un dentista, un médico o una enfermera/o. Realmente no requiere excesiva formación especializada. Además, no se suele sentir dolor, aunque si presión que puede confundirse con una molestia.

Como podréis imaginar, en este caso no se produce una amnesia tras la intervención.

2. Anestesia regional

En la anestesia regional los anestésicos locales, como en el caso anterior, esta vez se inyectan cerca de grupos de nervios más grandes para llegar a una área mayor, o región. Un ejemplo típico es una cirugía de mano, donde el anestésico se inyecta cerca de los nervios de la axila y provoca que se adormezca todo el brazo desde 3 hasta 24 horas de plazo, dependiendo de la sustancia indicada.

Como sucede con la anestesia local, aquí no existe amnesia post-operatoria.

3. Anestesia neuroaxial

El ejemplo clásico de la anestesia neuroaxial es la conocida epidural, que se usa en los partos para que las embarazadas no noten el dolor. En este caso el anestésico se inyecta cerca de las raíces de la médula espinal, afectando a una parte amplia del cuerpo, mayor que en el caso de la anestesia regional. Otro ejemplo de este tipo de anestesia es la espinal, que bloquea la sensación de dolor en el abdomen o zonas más bajas, usada con frecuencia en casos de cesárea o cirugías de cadera o rodilla.

Como en el caso de la anestesia regional, es posible estar consciente durante la intervención. Aún así, también se puede elegir el nivel de sedación, desde la sedación mínima, donde se está relajado pero consciente; la sedación moderada, donde se siente un “sueño crepuscular” (con fácil despertar); hasta la sedación profunda, donde es improbable recordar nada de la intervención.

4. Anestesia general

Es la más temida y preguntada por los pacientes, y más criticada en el cine. La anestesia general destaca por usar una combinación de fármacos intravenosos que provocan inconsciencia y elimina la sensación de dolor de forma general. A menudo necesita un tubo dentro de la tráquea para permitir o ayudar a la respiración, pues todos los sistemas están relajados. Como se da a nivel general, también conlleva más efectos secundarios que los otros casos, y por ello provoca más preguntas: Náuseas, delirios…

De todas formas, estos pueden ser efectos mínimos o inexistentes, y se suelen dar más en los individuos de mayor edad.

Vía | Harvard.