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Las carreras de coches eléctricos ya son más emocionantes que las de combustibles

Las carreras de coches eléctricos ya son más emocionantes que las de combustibles

Las carreras de coches eléctricos ya son más emocionantes que las de gasolina, una buena demostración de hasta dónde está llegando la tecnología.

Este fin de semana se han cumplido dos grandes hitos para las carreras de coches eléctricos: Pikes Peak y el final de la temporada de Formula E.

Las carreras siempre han formado una parte intrínseca de la industria automovilística, desde el mismo momento en el que a alguien se le ocurrió enfrentar dos coches de marcas diferentes para ver cuál era mejor.

Pero ahora que el mercado está cambiando, también lo están haciendo las competiciones. La que otrora fuera la referente de innovación y competitividad, la Formula 1, está pasando por una era oscura en la que el interés está cayendo y sus responsables se lavan las manos.

formula 1

La Formula 1 ha intentado conectar con las nuevas tendencias de manera torpe y con miedo, consiguiendo dejar descontento a todo el mundo, desde a los aficionados, a los que corren cada fin de semana.

Las carreras de coches eléctricos dan la talla

Mientras tanto, otras competiciones han abrazado las nuevas tecnologías con todas sus consecuencias, favoreciendo la innovación pero sin dejar de lado lo más importante para el aficionado medio, el espectáculo.

La primera temporada de la Formula E es un buen ejemplo de ello; cada evento celebrado ha sido una fuente de adelantamientos, estrategias, accidentes y, por qué no, polémicas dentro y fuera de la pista, especialmente entre dos de los contendientes al título, Lucas di Grassi y Nelson Piquet Jr (ambos con experiencia en Formula 1).

Los pilotos se han adaptado bien a las nuevas máquinas y a la necesidad de ahorrar energía, pero al mismo tiempo estas han sido lo suficientemente imprevisibles como para garantizar el espectáculo.

Tanto es así, que hasta el último evento (dos carreras por las calles de Londres, en el barrio de Battersea) no se habían decidido los campeonatos de pilotos y equipos.

No es que la Formula E no haya tenido su ración de problemas de juventud, por supuesto. Que los pilotos tengan que cambiar de coche en mitad de la carrera porque las baterías no dan para más es un elemento que ha añadido emoción, pero también resulta ridículo ver a los pilotos saliendo de un coche y saltando al otro.

Los coches en sí tampoco han demostrado ser fiables, rompiéndose al más mínimo toque o bache mal tomado; y esto es inexcusable cuando todos los circuitos son urbanos. ¿Y por qué son urbanos? Por el otro gran problema de esta competición: los coches de la Formula E son lentos. Muy lentos.

Tanto, que la organización no quiere correr en los mismos circuitos que otras categorías para evitar comparativas. Cuando la Formula E llegó al mítico circuito de Mónaco, tuvieron que usar una versión corta porque los coches no eran capaces de tomar la cuesta de Beau Rivage hacia Casino, y de nuevo, para evitar comparativas con la Formula 1.

carreras de coches eléctricos

Todos estos son problemas que demuestran que la tecnología aún no está donde debería estar, pero al mismo tiempo es loable que, pese a todo, las carreras de coches eléctricos puedan ser tan emocionantes; una vez que todos los coches están juntos y luchando por posiciones, te olvidas de que en pocas ocasiones superan los 170 km/h.

coches eléctricos de competición

El triunfo de un coche eléctrico en Pikes Peak (una de las pruebas más duras y peligrosas del planeta) por otra parte demuestra que la tecnología está avanzando a pasos de gigante. No sería de extrañar que en los próximos 10 años veamos coches eléctricos de competición ganar las 24 horas de Le Mans, por ejemplo. Y todos estos avances, al final llegan a nuestros coches.