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La sal sigue siendo un tema muy debatido en la comunidad científica. Por un lado, existen estudios científicos que han demostrado que un aumento en el consumo de sal está relacionado con la hipertensión; pero por otro lado, hay estudios que ponen en cuestión esa relación. Por tanto, todavía no existe un consenso científico definitivo sobre este tema.

Cabe destacar que prácticamente nadie cumple los límites de consumo de sal recomendados por las diferentes organizaciones de la salud. Por ejemplo, la American Heart Association (AHA) recomienda no superar los 1500 miligramos diarios de sodio (recordemos que la sal común está formada por cloruro de sodio).

Es muy importante tener en cuenta que la sal es muy necesaria en nuestra dieta, pues aporta electrolitos fundamentales para que nuestro organismo funcione correctamente. El problema se encuentra principalmente en que consumimos demasiada sal a lo largo del día, y en gran parte no es culpa nuestra, ya que antes de que los alimentos lleguen a nuestras manos ya se les ha añadido una gran cantidad de sal para mejorar su sabor.

Para intentar cerrar el debate sobre el papel de la sal en la hipertensión, se acaba de publicar un interesante estudio en Journal of the American Heart Association que ha seguido a un total de 4.523 personas con tensión normal en Japón.

A mayor consumo de sal, mayor es la probabilidad de padecer hipertensión arterial

Para hallar la cantidad de sal que consumían los participantes a lo largo el estudio, se analizaron muestras de orina que indirectamente nos pueden chivar cuánta sal ha ingerido esa persona.

Es curioso comprobar que ni un solo participante cumplió los límites estipulados en la ingesta de sal: las personas que tomaron menos sal consumieron un total de 2925 miligramos por día, estando el récord máximo en 5.644 miligramos diarios (una auténtica barbaridad si lo comparamos con las recomendaciones actuales).

Casi un cuarto de la población que previamente era saludable desarrolló hipertensión arterial en un periodo de 3 años. Los participantes que más sal consumieron fueron los que con más frecuencia desarrollaron esta enfermedad.

Conclusión

La conclusión del estudio reza lo siguiente:

“Tanto los niveles relativamente altos de ingesta de sodio en la dieta y los aumentos graduales de sodio en la dieta están asociados con futuros aumentos en la presión arterial y la incidencia de hipertensión en la población general japonesa.”

En definitiva, este estudio aclara un poco más la relación entre la sal y la hipertensión, declinándose a favor de las recomendaciones actuales. Por tanto, hay que intentar limitar la ingesta de sal en nuestra dieta, ya sea añadiendo poca sal al alimento o evitando escoger los alimentos con mayor cantidad de sal como el embutido.

Fuente: AHA