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Seguimos sin tenerlo claro, y no es para menos, pues parece que cada investigación que realizamos sobre las grasas nos lía un poco más la perdiz: Grasas trans o grasas saturadas, ¿cuál es peor? ¿es mejor una que otra? ¿son ambas seguras o ambas son dañinas?

Una reciente investigación a cargo de la Universidad McMaster ha querido poner un poco de luz sobre el asunto, recordándonos por qué la FDA de Estados Unidos ha acabado prohibiendo las grasas trans, y publicando su descubrimiento hace unos días en la British Medical Journal.

Grasas trans o grasas saturadas, ¿cuál es más letal?

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Según el estudio, dirigido por Russel Souza, las grasas trans se asociarían con un mayor riesgo de muerte de cualquier tipo y enfermedad coronaria; al contrario que las grasas saturadas, las cuales no estarían asociadas ni a accidente cerebrovascular ni a diabetes tipo 2, según la investigación.

Como bien comenta Souza, durante años se nos ha aconsejado “recortar en grasas”, pero no teníamos claro la diferencia entre unas grasas y otras. Además, se habían puesto en el punto de mira a las grasas saturadas, procedentes principalmente de un origen animal (mantequilla, leche de vaca, carne, salmón o yema de huevo). Pero este no era el verdadero enemigo, sino que precisamente las grasas insaturadas trans, más conocidas como grasas trans sin más, son las que provocarían el problema. Dichas grasas tienen un origen en aceites vegetales tras una hidrogenación industrial, convirtiéndose en la base de productos como la margarina o los productos de bollería, por ejemplo.

Las grasas trans no tienen beneficios para la salud conocidos, y tan solo se usan para dar sabor y textura a los productos de los cuales forman parte. Ahora bien, han demostrado tener bastante perjuicios, tales como la pérdida de memoria o el aumento de riesgo cardiovascular.

Hasta ahora las grasas saturadas se limitaban a tan solo un 10% de máximo para una dieta estándar, y las grasas trans a menos de un 1% pero los autores de este estudio creen que esto debería cambiar, aumentando el porcentaje de grasas saturadas y eliminando de raíz las grasas trans.

No, las grasas saturadas NO son tan malas

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Por si no quedó claro en su momento, las grasas saturadas NO son tan malas como pensábamos hasta ahora, y así lo han vuelto a confirmar los científicos de la Universidad McMaster. De hecho, no se han encontrado pruebas de algún aumento de riesgo cardiovascular asociado al exceso de consumo de dichas grasas.

Para llegar a tal conclusión, Souza y sus colegas analizaron hasta 50 estudios observacionales, donde evaluaron la asociación entre grasas saturadas o grasas trans respecto a la salud de los adultos. Se tuvo en cuenta tanto diseño como calidad del estudio para minimizar los sesgos, además de la certeza de las asociaciones evaluadas.

Las grasas saturadas NO obtuvieron asociación alguna con un aumento del riesgo de accidente cerebrovascular, riesgo cardiovascular general o riesgo de diabetes tipo 2. Sin embargo, las grasas trans industriales se asociaron con hasta un 34% de aumento de riesgo de muerte por cualquier causa, un 28% más de riesgo de muerte por cardiopartía coronaria, o un aumento del 21% de riesgo de sufrir cardiopatía coronaria. Asimismo, no se pudo encontrar asociación entre grasas trans y diabetes tipo 2, ni asociación con aumento del riesgo de accidente cerebrovascular.

Para finalizar, los autores reiteran que se trata de un meta-análisis de estudios observacionales, por lo que no hay conclusiones definitivas de causa-efecto, pero alegan que su análisis confirma las conclusiones de cinco revisiones sistémicas anteriores respecto a las grasas saturadas, las grasas trans y las enfermedades cardiovasculares.

Vía | Kurzweil.

Fuente | British Medical Journal.