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El cáncer es, a día de hoy, una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. Aunque todavía quedan muchos flancos por cubrir, la medicina ha avanzado de una manera espectacular en las últimas décadas gracias a los enormes esfuerzos que se han vertido en investigación. En muchos cánceres ha aumentado sobremanera la tasa de supervivencia, pero aun así todavía existen algunos tipos de cáncer que prácticamente siguen siendo increíblemente mortales, como por ejemplo el cáncer de páncreas.

La letalidad de un cáncer viene determinado fundamentalmente por su capacidad de propagarse por el resto del cuerpo, lo que en medicina se denomina metástasis. Cuando las células cancerígenas del tumor primario se diseminan a través del torrente sanguíneo o el sistema linfático, esas células pueden invadir otros órganos y empezar a crecer en una nueva localización. Esto cambia radicalmente el pronóstico y el abordaje terapéutico del cáncer; sin embargo, es posible que esto esté a punto de cambiar.

Un implante que detectó y combatió la metástasis en ratones

ratones

Un equipo de investigadores ha desarrollado un implante capaz de identificar las células cancerígenas en el torrente sanguíneo antes de que el cáncer se extienda por otros órganos. El implante está fabricado de un material biodegradable cuya función consiste en reclutar células del sistema inmune para atrapar las células cancerígenas que circulan por la sangre.

El equipo ha realizado el experimento en ratones con cáncer de mama a los que se les implantó el dispositivo debajo de la piel o en la grasa abdominal. Mediante una técnica de imagen específica, los investigadores han demostrado que, además de detectar a tiempo la metástasis, el implante capturó con éxito las células cancerígenas de la sangre disminuyendo el número de éstas en la circulación sanguínea. Por tanto, se redujo considerablemente la probabilidad de que se formaran nuevos tumores en otras zonas del organismo.

“En conjunto, la detección precoz, la reducción de la enfermedad mestastásica y el potencial para aplicar terapias dirigidas que esta tecnología ofrece podría ampliar de manera significativa el tiempo de la progresión de la enfermedad”, explican los investigadores.

¿Tendrá el mismo éxito en humanos?

No obstante, cabe destacar que esta investigación se ha llevado a cabo en ratones y no en humanos, por lo que es muy pronto para cantar victoria tal y como reconoce uno de los principales autores del estudio, el profesor Lonnie Shea:

“Necesitamos ver si las células metastásicas se pondrán al descubierto con el implante en los humanos como ocurrió en los ratones, y también si se trata de un procedimiento seguro y que se pueda utilizar el mismo procesamiento de imágenes para detectar células cancerígenas.”

Si se reproducen los mismos resultados en humanos, sin duda estaríamos ante un gran paso para combatir el cáncer cuando se encuentra en una fase avanzada.

Fuente: Nature