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Los antidepresivos parecen querer acaparar protagonismo últimamente. Este mismo año ya hemos comentado algunos problemas que pueden causar los antidepresivos en el embarazo o la menopausia, pero ahí no queda la cosa, pues ahora un reciente estudio de revisión publicado en el British Medical Journal ha sacado los colores a un estudio originalmente financiado por la farmacéutica GSK: Los antidepresivos como la paroxetina, tan usados en adolescentes desde 2001, NO son seguros ni eficaces, ni son mejores que usar un placebo.

Antidepresivos en adolescentes, un estudio inexacto corregido

depresión

Cabe añadir, además, que esta sería la primera vez que se realiza un ensayo controlado y aleatorizado para contradecir un estudio anterior de forma directa, es decir, volviendo a realizar el mismo estudio por considerar que el original estaba mal realizado por alguna razón. Y eso precisamente han hecho los investigadores de laUniversidad de Adelaida, en Australia, cuyo trabajo se publica en el BMJ, donde han podido utilizar documentos previamente confidenciales para llegar a afirmar que los antidepresivos NO tienen el efecto que se consideraba anteriormente en adolescentes.

Como comentábamos, el estudio fue originalmente realizado por la Universidad de Brown y financiado por la antigua SmithKline Beecham (actualmente GlaxoSmithKline o GSK), donde Martin Keller y sus colegas compararon la eficacia de antidepresivos como la paroxetina o la imipramina con placebo en depresión adolescente. La conclusión fue que ambos antidepresivos eran seguros y eficaces en adolescentes, y el estudio llegó a publicarse en la revista de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente en 2001 (a pesar de ser criticado por la Food & Drugs Administration en 2002, considerando el ensayo como un fracaso).

Ahora, un nuevo análisis ha demostrado que tanto la paroxetina como la imipramina NO son diferentes del placebo en su uso en adolescentes con depresión mayor unipolar. El estudio original analizó a 275 adolescentes de 12 centros de psiquiatría entre 1994 y 1998. Ahora, tras un reanálisis, se ha podido comprobar que ambos antidepresivos no tienen un potencial significativamente superior al placebo en ningún caso.

entre otros errores de la investigación, tenemos el hecho de que hubo una excesiva participación por parte del personal de la empresa farmacéutica. De hecho, incluso el borrador original de la publicación fue escrito por uno de dichos trabajadores de la actual GSK, y no por cualquiera de los 22 autores participantes. En otras palabras, existe un claro foco sobre los vínculos financieros entre el artículo original y la empresa farmacéutica que lo financió.

El pasado año 2012, la misma GSK ya fue multada con 3 millones de dólares por su publicidad fraudulenta sobre la paroxetina, cosa que este nuevo reanálisis ha vuelto a poner en el punto de mira, abogando por la necesidad de esclarecer protocolos y aumentar el rigor de las pruebas de las publicaciones. Las farmacéuticas NUNCA deberían tener influencia en los resultados de un estudio científico. Pueden colaborar en investigación de fármacos, pero no fabricar sus propios resultados para el lucro propio.

Fuente | BMJ (1); BMJ (2).