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En una entrada anterior comentamos por qué hay que comer saludable; es decir, los motivos por los que es crucial seguir una buena alimentación. Llevar una dieta saludable puede suponer la diferencia entre una buena calidad de vida y todo lo contrario. Además, las enfermedades más frecuentes en nuestro medio suelen tener una relación muy estrecha con lo que comemos, de ahí la importancia de educar a la población en esta cuestión.

Siempre suelo poner el mismo ejemplo: hoy en día la gente está concienciada con el verdadero peligro del tabaco; sin embargo, todavía no somos conscientes del tremendo daño que provoca la obesidad en nuestro cuerpo, pudiendo ser peor que fumar. Por ello, desde aquí queremos llegar a la mayor cantidad de gente posible con artículos como éste para que empecemos a cambiar la mentalidad.

La curiosa relación entre la dieta y la depresión

Un equipo de investigadores españoles de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha analizado los beneficios de seguir una buena alimentación, pero han querido dar un paso más allá al estudiar la relación entre la dieta y la depresión. Para ello, diseñaron un estudio en el que participaron un total de 15 093 personas. El estudio comenzó en 1999 y tuvo una duración de 10 años. Durante este periodo, los investigadores evaluaron la dieta de los participantes y después recogieron los datos de los participantes diagnosticados de depresión.

Los investigadores descubrieron que cuanto más saludable era la dieta que se seguía (un alto consumo de frutas y verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, etc.), menor era el riesgo de padecer depresión. Por tanto, parece ser que los nutrientes presentes en este tipo de dietas tienen un efecto muy positivo en el cerebro.

“El papel protector se atribuye a sus propiedades nutricionales, donde los frutos secos, legumbres, frutas y verduras (fuentes de ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales) podrían reducir el riesgo de depresión”, explica la principal autora del estudio, la Dra. Sánchez-Villegas.

Asimismo, no olvidemos que la obesidad es una causa importante de depresión. Estas dietas nos ayudan a mantener un peso saludable evitando así ganar unos kilos extras que podrían predisponer a la obesidad con todas las consecuencias negativas que acarrea.

Mayores beneficios para las personas que empezaron a comer sano

Cabe destacar que estas diferencias fueron más notables entre las personas que comenzaron a comer de manera saludable:

“La diferencia evidente se produce cuando los participantes empiezan a seguir una dieta saludable. Incluso una adherencia moderada a estos patrones alimentarios saludables se asoció con una reducción importante en el riesgo de desarrollar depresión. Sin embargo, no hemos visto ningún beneficio adicional cuando los participantes mostraron una alta o muy alta adhesión a esas dietas”, concluyó la Dra. Sánchez Villegas.

Esto subraya la importancia de comenzar una alimentación saludable por mínima que sea (aunque obviamente lo ideal es la máxima adherencia posible), sobre todo en aquellas personas que en absoluto vigilan este aspecto tan esencial.

Fuente: BMC Medicine