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La depresión, de la misma forma que otros trastornos mentales, también tiene sus factores genéticos. El llamado “gen de la depresión” en particular, lejos de hacer que estemos más predispuestos a sufrir la enfermedad, podría tener dos caras totalmente contrarías entre sí.

Es más, un reciente estudio publicado en el British Journal of Psychiatry habría llegado a la conclusión de que dicho gen de la depresión podría causar el trastorno mental en unos individuos, pero mejorar el estado de ánimo de otros, paradójicamente.

El gen de la depresión… ¿y de la felicidad?

HappyGeneDNA

El estudio, llevado a cabo por el Dr. Chad Bousman y sus colegas, sugeriría que la depresión no solo está en los genes sino que conlleva un conjunto de factores ambientales a tener en cuenta (como la alimentación o el ejercicio, sin ir demasiado lejos). Además, la nueva investigación desafía la misma idea de que exista realmente un “gen de la depresión” o un conjunto de genes que predispongan a ella. Para Bousman, la clave estaría en las experiencias de vida de cada individuo, y no en los genes.

“Nuestros resultados sugieren que algunas personas tienen una composición genética que los hace más susceptibles a los ambientes negativos, pero al ponerlos en un ambiente de apoyo, las mismas personas tienen más probabilidades de prosperar”

Para llegar a esta conclusión, los científicos siguieron a 333 personas durante más de cinco años. Se analizaron sus gentes y los niveles de depresión de todos los individuos, incluyendo preguntas sobre abuso sexual o físico infantil.

De entre todos los individuos, hasta casi un 25% de ellos tenían el llamado “gen de la depresión” por su supuesta vinculación con el trastorno mental. Sin embargo, entre los que tenían dicho gen, aquellos que habían sufrido algún abuso en la niñez eran más propensos a caer en una depresión severa en la edad adulta. Por otro lado, los individuos que disponían de este gen pero NO habían sufrido abusos infantiles, eran propensos a ser más felices a la mediana edad.

El gen en particular sería el SERT, relacionado con la serotonina, un neurotransmisor regulador del estado del ánimo.

Bousman concluye el estudio comentando la imposibilidad de cambiar nuestra genética o nuestra infancia, pero lo que sí podemos hacer es modificar nuestro entorno actual. En otras palabras, tener este gen no nos hace predispuestos a la depresión como tal, sino que es el ambiente en el que vivimos el que puede “activar” la enfermedad a través del gen. La genética por si sola no es suficiente para determinar una enfermedad, cosa que confirma de nuevo esta reciente investigación, y como veis la misma genética puede darle la vuelta a la tortilla en un contexto diferente y aumentar y mejorar nuestro estado de ánimo.

Nuestro destino no está escrito en los genes.

Vía | Spring.

Fuente | British Journal of Psychiatry.