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Hay muchas diferencias entre tristeza y depresión. La tristeza es una emoción totalmente natural, que todos podemos y debemos experimentar en múltiples ocasiones a lo largo de la vida. Es una reacción de nuestro cuerpo y no tenemos porque maquillarla o esconderla (de hecho, llegar a llorar es bueno para la salud). La tristeza suele originarse en base a momentos difíciles o dolorosos. Y también se soluciona y disminuye o desaparece según vaya mejorando la situación de origen (o según nos adaptemos a ella).

Sin embargo, hay momentos donde ese estado emocional ya no es tan normal, y es exagerado o se alarga en el tiempo. En esos momentos, junto a otros factores, sí podríamos hablar de depresión, un trastorno mental que afecta a pensamientos, emociones, percepciones y comportamiento. Pero no, tristeza y depresión NO son lo mismo.

Tristeza y depresión: Claras diferencias

En el caso de la depresión hablamos, para entendernos, de una tristeza crónica y generalizada por todo. No hay un claro factor de origen (y a veces ni siquiera existe tal factor), ni un cambio de circunstancias vitales, ni nada que pueda ofrecernos una causa. Por tanto, afecta a muchos más ambientes y situaciones que una tristeza normal, durante un tiempo inadecuadamente largo, y en todo momento.

La depresión hace que la vida sea menos agradable, menos interesante y menos emocionante. Deteriora nuestra energía vital y motivación; a la vez que aumenta otro tipo de emociones desagradables como la impaciencia, la ira, la frustración… emociones de las cuales nos costaría más recomponernos encontrándonos en un estado de depresión, en comparación a una tristeza normal.

Los verdaderos síntomas que delatan una depresión

riesgo de depresion

Como ya hemos mencionado al principio, sentir tristeza es normal, siempre y cuando tenga una intensidad y duración adecuada en base a la situación que origina la misma emoción. Ser diagnosticado de depresión no es fácil, y siempre hay que fijarse en algunos puntos clave que ya hemos sugerido con anterioridad: Duración de los síntomas (dos semanas de forma continua) y la intensidad o severidad de los síntomas (dependiendo de la situación, debería ser valorado por un profesional médico).

Dicho esto, el diagnostico de depresión necesita al menos 5 de los siguientes síntomas. Este apunte solo debe ser considerado una guía, pues si creemos que podemos encontrarnos frente a una enfermedad como la depresión, debemos consultar a un profesional en primera instancia:

  1. Un estado de ánimo deprimido o irritable la mayor parte del tiempo.
  2. Una pérdida o disminución del placer o interés en la mayoría de las actividades, incluidas las que habían sido interesante o placenteras previamente.
  3. Cambios significativos en el peso o el apetito.
  4. Dificultad para conciliar el sueño o dormir demasiado.
  5. Sensación de lentitud de movimientos o inquietud la mayoría de los días.
  6. Sentirse cansado, lento, y con baja energía la mayoría de días.
  7. Tener sentimientos de inutilidad o culpa la mayoría de los días.
  8. Problemas de pensamiento, el enfoque, la concentración, la creatividad y la capacidad de tomar decisiones la mayoría de los días.
  9. Tener pensamientos de muerte o suicidio.

Como podéis observar, evidentemente una tristeza normal no suele asociar estos síntomas durante tanto tiempo y de forma tan intensa como sí los asocia una verdadera depresión. De nuevo, repito, no es un diagnóstico fácil, pero no debemos olvidar que la tristeza en base a un evento determinado puede ser totalmente normal e ir disminuyendo con el tiempo de forma paulatina (la muerte de un ser querido, o la pérdida de un trabajo, por ejemplo). En la depresión no tiene porque haber origen de la tristeza, ni la duración es tan excesiva, ni la intensidad de la misma.

Vía | Psychology Today.