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En muchas ocasiones se da la situación de intentar llevar a cabo una dieta equilibrada (libre de comida basura) durante los días entre semana, y atiborrarse sin desdén durante el fin de semana. Es lo que comúnmente se llama “dieta yo-yo“, y aunque muchos crean que es más “saludable” que comer comida basura a diario, la realidad es que las cosas no son como creemos.

Comida basura: Tan mala de corma diaria como en atracón de fin de semana

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Al menos eso es lo que se desprende de los recientes resultados de la University of New South Wales (UNSW), cuyos hallazgos se han publicado en la revista Molecular Nutrition & Food Research. Y es que, contrariamente a lo que solemos pensar, llevar una dieta saludable durante la semana (evitando la comida basura), pero “compensar” durante el fin de semana con un atracón de dicha comida NO es diferente de comer siempre y a diario comida basura. Al menos, no para nuestra microbiota intestinal.

El estudio, realizado en ratas, comparó la exposición continua a una dieta basada en comida basura con una dieta intermitente basada en dicha alimentación.

Un meticuloso estudio sobre el impacto de la comida basura

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Durante el estudio, se tuvieron en cuenta una amplia gama de marcadores metabólicos tales como el peso corporal, la masa magra, la insulina o la leptina, entre otras hormonas. Tras 16 semanas de seguimiento, las ratas que llevaban a cabo una dieta intermitente pesaban un 18% más que aquellas alimentadas con una dieta saludable; además, los niveles de leptina e insulina de estas ratas sometidas a la dieta intermitente eran muy similares a las ratas alimentadas con comida basura de forma continua.

Por otro lado, las ratas alimentadas con comida basura expresaban una menor diversidad de especies microbianas intestinales capaces de metabolizar flavonoides (los cuales son conocidos por ser beneficiosos para la pérdida de peso, y por sus beneficios neuroprotectores).

Resultados

flatulencias intestinales

Según comentan los investigadores, la exposición intermitente a la comida basura durante tan solo 3 días a la semana ya es suficiente para alterar la microbiota intestinal, llevando al organismo hacia un patrón de microorganismos intestinales similar a la obesidad (en este caso, un patrón de microbiota intestinal similar al de ratas obesas que consumían una dieta basada en la comida basura de forma continua y diaria).

Finalmente, parece ser que algunas especies de microorganismos intestinales, como Ruminococcus y Blautia, destacarían por ser objetivos prometedores para futuras estrategias terapéuticas en referencia a los trastornos metabólicos.

Vía | University of New South Wales.

Fuente | Molecular Nutrition & Food Research.