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“¿Qué significa ese tatuaje que llevas? Tendrá algún significado importante para ti, ¿no?. Si no es así cuando pasen unos años te vas a cansar”. Todas las personas que tenemos tatuajes hemos escuchado esas preguntas  una media de veinte veces, no sólo de boca de aquellos que no tienen ninguno, sino de los que también los tienen. Las tatuajes son una costumbre más antigua de lo que muchos piensan;  de hecho Ötzi, el hombre de hielo, tenía un gran número de ellos por todo su cuerpo, y las razones que llevan a cada uno a tatuarse pueden variar entre muchas posibilidades.  El profesor Jerome Koch, de la Universidad de Tejas, lleva años estudiando estos motivos y en uno de sus últimos artículos, explica un descubrimiento muy interesante.

Tatuajes y autoestima

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Para la realización del estudio, Koch entrevistó durante varios años a 2395 chicas estudiantes de seis universidades públicas estadounidenses. Comprobó que aquellas que tenían cuatro o más tatuajes tenían mejor autoestima que el resto, aunque éste no fue el único dato interesante que obtuvo. Y es que, curiosamente, estas estudiantes también fueron las que reconocieron haber tenido uno o varios intentos de suicidio durante su pasado.

Aunque resulte paradójico, ambos hechos podrían estar directamente relacionados; pues, según el investigador, el hecho de haberse tatuado puede suponer una manera de reivindicar que cualquier cuerpo puede ser atractivo, más allá de los estereotipos que vende la publicidad. Es bien sabido que muchas mujeres se tatúan después de haber sufrido malos tratos, mastectomías o autolesiones, lo que lleva a suponer que haber logrado superar sus complejos representa para ellas una inyección de autoestima que les lleva de ocultar sus cuerpos a tatuarlos, haciéndolos más llamativos. De hecho, más allá de lo que diga el estudio, seguro que todos habéis escuchado alguna vez frases como “me gustaría hacerme un tatuaje junto al ombligo, pero no estoy lo suficientemente en forma para que quede bonito”.  Lo último que se nos ocurriría si nos avergonzamos de una parte de nuestro cuerpo es tatuarla, salvo que con ello queramos demostrar que eso ya no nos importa.

Este estudio además se podría relacionar con otro, también llevado a cabo por Koch, sobre personas que deciden someterse a la eliminación de un tatuaje.  Concluyó que hay una mayor proporción de mujeres que toman esta decisión como forma de borrar una parte de su pasado; por lo que, aun siendo el proceso contrario, las razones son las mismas: cerrar una etapa de su vida.

Por lo tanto, los tatuajes en muchas ocasiones esconden algo más que un impulso caprichoso. Alguien que decide dibujarse la piel para el resto de su vida, salvo en excepciones, lo ha meditado mucho previamente y puede que las causas que le hayan llevado a hacerlo sean más profundas de lo que parecen. Sea como sea, lo que debemos tener claro es que, ya sea con o sin tatuajes, no existen cuerpos feos, sino autoestimas más o menos bajas. Y es que el mejor método para tener un físico bonito es mucho más accesible de lo que a veces pensamos: simplemente, creérnoslo.

Fuente: Science Daily