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La personalidad sigue siendo un cajón de sastre que no acabamos de comprender total y absolutamente. Sabemos que los extrovertidos e introvertidos son diferentes, pero ambos tienen sus ventajas. Pero, ¿qué es lo que hace ser a los introvertidos como son? ¿por qué prefieren la soledad a socializar?

Un reciente estudio presentado en la 118ª Convención Anual de la Asociación Americana de Psicología podría tener la respuesta.

Los rostros humanos no son iguales para introvertidos y extrovertidos

Extrovert Introvert Spectrum

La clave de la forma de ser de los introvertidos, según este estudio llevado a cabo por el Instituto Salk de Ciencias Biológicas de La Jolla, California, se encontraría en el cerebro. Y es que, según comentan, los individuos extrovertidos prestarían más atención a los rostros humanos que los introvertidos. Pero no solo eso, y es que según los recientes resultados, los cerebros de los introvertidos parecen no distinguir entre objetos inanimados y rostros humanos.

Esto explicaría porque los individuos extrovertidos tienden a buscar la compañía de los demás, mientras que los introvertidos prefieren la compañía de un buen libro o una película.

La personalidad y el cerebro

personality

Actualmente existen muchas formas de describir la personalidad, pero los psicólogos han agrupado todos los rasgos en cinco grandes categorias de personalidad: Extroversión, neurocitismo, amabilidad, responsabilidad y apertura de ideas o intelecto.

Anteriormente sabíamos que los extrovertidos disfrutan de las situaciones sociales (mientras que los introvertidos no). También se sabe que dichas situaciones sociales estimulan más a los extrovertidos, y los rostros humanos son esenciales para ello.

Por esto, los investigadores de este estudio reclutaron a 28 participantes de entre 18 y 40 años que tenían personalidades desde la introversión hasta los muy extrovertidos. Se les colocaron electrodos en el cuero cabelludo y se registró su actividad cerebral mediante electroencefalografía. Con toda esta parafernalia en la cabeza, los voluntarios vieron una serie de rostros masculinos y femeninos, alternados con flores de color púrpura o amarillo.

¿Resultado? Aquellos que se habían definido como más extrovertidos tenían una mayor reacción en el electroencefalograma cuando visualizaban rostros humanos (les prestaban más atención), mientras que no parecía haber pico de estimulación a las flores. Por su parte, los introvertidos tuvieron respuestas electroencefalográficas similares tanto a los rostros humanos como a las flores.

Los investigadores opinan que esto sugeriría que los introvertidos, o al menos su cerebro, se comportan de forma indiferente a la gente. En otras palabras, interacciónan con la gente de la misma forma que tratan otros elementos no humanos o inanimados como objetos por ejemplo. Curioso, ¿no?

Vía | LiveScience.