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Se trata de una de las grandes cuestiones que lleva intrigando a científicos del mundo entero desde hace más de un siglo. Son muchas las hipótesis que se han planteado para explicar el sentido evolutivo de estas rayas blancas y negras. Después de todas las investigaciones llevadas a cabo desde Darwin hasta nuestros días, se han llegado a cinco posibles conclusiones con respecto al peculiar estampado. Éste podría ayudar a las cebras a defenderse de las moscas chupadoras de sangre, a crear una ilusión óptica camuflándose con el ambiente, a confundir a sus depredadores, a reducir el calor excesivo o bien a reconocerse entre ellas mismas con mayor facilidad.

Antiguas hipótesis y nuevos hallazgos

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Un grupo de investigadores de la Universidad de California en Estados Unidos ha trabajado sobre las teorías más extendidas para comprobar si son ciertas. En su estudio tuvieron en cuenta dos factores clave: el promedio de las temperaturas más altas y la localización geográfica de posibles depredadores, tábanos y moscas tse-tsé. Ambos elementos se representaron en el mismo mapa, con el que se pudieron analizar estadísiticamente todas las hipótesis.

De este modo, se acabaron descartando varias de las hipótesis iniciales, al tiempo que se extrajeron nuevas e inesperadas conclusiones. Se demostró que tanto la organización social de las cebras como el tamaño de las manadas son independientes de la presencia de rayas. Por otro lado, se descubrió que la temperatura permite predecir cuán rayados serán los équidos. Cuanto más caliente es el hábitat, mayor será el número de rayas blancas y negras. Entre éstas se crea una corriente por convección en el aire que rodea al cuerpo del animal. Es decir, que el aire se mueve más rápido sobre las rayas negras (que absorben la luz del sol) y más lentamente sobre las blancas, originando así una leve brisa que mantiene fresca a la cebra.

Los autores también encontraron que la distribución de las especies de estos équidos africanos se solapa con los rangos de actividad de los insectos. Esto significa que ambas especies coexisten en el mismo hábitat.  Sin embargo, se vio cómo los tábanos y las moscas tse tsé evitan posarse sobre superficies rayadas con un fuerte contraste. Esto les confiere, porlo tanto, una ventaja evolutiva a las cebras.

Garras VS. Rayas

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Quizás la más extendida e las teorías sea la que describe este peculiar estampado como un patrón de camuflaje que al ayudarle a integrarse con el resto de elementos del ecosistema, permite al animal pasar desapercibido y sobrevivir al ataque de depredadores. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista PLOS One por investigadores de Estados Unidos, Canadá y Japón acaba de desmontar la popular creencia.

“La hipótesis de que las rayas de las cebras eran una forma de camuflaje ha sido planteada hasta ahora con ojos humanos”, explica Amanda Melin, profesora de la Universidad de  y principal autora del estudio. Para su cometido, los investigadores pasaron imágenes digitales tomadas en Tanzania a través de filtros que simulaban cómo aparecerían las cebras a sus principales depredadores, así como a otras cebras.“Esto nos permitió realizar una serie de cálculos con los que hemos sido capaces de estimar las distancias a las que los leones, las hienas y también las propias cebras pueden ver las rayas blancas y negras la luz del día, durante el crepúsculo o en una noche de luna nueva”.

Los resultados de esta investigación revelan que las rayas de las cebras no sirven de camuflaje, ni en las zonas con árboles ni en los espacios totalmente abiertos. La razón es simple; a la distancia mínima en la que el estampado llegaría a confundirse con el fondo visual, los depredadores ya pueden haber descubierto claramente su presencia por otros métodos más evidentes, visualizando la silueta de la presa, por su olor corporal o por el ruido de sus movimientos. Además, tampoco se encontró ningún indicio de que las rayas proporcionasen alguna ventaja social dentro de la especie.

Aunque aún no hemos logrado averiguar la verdadera funcionalidad de las rayas en la piel de las cebras, han podido desecharse antiguas ideas, y obtenerse algunas nuevas sobre las que basar futuras investigaciones para descubrir el secreto de este estampado que nunca pasa de moda.

Fuente | UCDAVIS