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Es algo comúnmente conocido por la cultura popular: El estrés psicológico suele aumentar de peso, pues el aumento de cortisol (o “hormona del estrés“) colabora en la reducción del autocontrol, y esto provoca un aumento de los antojos. Pero, ¿por qué hay gente que adelgaza gracias al estrés? ¿es real o es un mito?

Un reciente estudio publicado en Experimental Physiology tiene la respuesta: Sí, el estrés psicológico puede provocar una disminución de peso, y ahora sabemos por qué.

El estrés psicológico y la pérdida de peso

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Según los investigadores responsables del estudio, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nottingham, la hipótesis sería que el estrés psicológico leve activaría la grasa marrón o “grasa buena”. Dicho tipo de grasa es conocido por haber demostrado que aumenta el calor del cuerpo gracias a la quema de calorías, ayudando así a mejorar la sensibilidad de la insulina y manteniendo así los niveles de azúcar en equilibrio en sangre.

Para demostrar dicha hipótesis, los investigadores pidieron a cinco mujeres delgadas resolver una serie de pruebas matemáticas previamente a visualizar un vídeo de relajación. Se tomaron muestras de saliva de todas las participantes para medir sus niveles de cortisol, y la técnica de termografia infrarroja para detectar cambios de temperatura (es decir, quema de calorías) en zonas donde se sabe que la grasa marrón es abundante, como el cuello.

Mientras las mujeres realizaban las pruebas matemáticas, se realizaron ambas mediciones, dando lugar a un incremento de cortisol y a un aumento de temperatura en las zonas de grasa marrón, lo que sugeriría que los niveles altos de cortisol estarían vinculados a un mayor actividad de este tipo de grasa, y por tanto a un aumento de la producción de calor mediante el consumo de calorías.

El secreto de la grasa marrón y la pérdida de peso

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Según Michael E. Symonds, coautor del estudio, la mayoría de los adultos sólo poseen entre 50 y 100 gramos de grasa marrón; aunque, eso sí, los individuos con un bajo IMC (índice de masa corporal) parecen haber demostrado poseer una mayor cantidad de este tipo de grasa en sus organismo.

La grasa marrón ha demostrado generar hasta 300 veces más calor que cualquier otro tejido, lo cual la convierte en un factor con gran potencial para metabolizar rápidamente la glucosa y los lípidos. Por su parte, se ha establecido una relación inversa entre IMC y grasa marrón: A menor IMC, más grasa marrón, aunque no se ha confirmado si esta mayor cantidad y actividad de este tipo de grasa sería la clave para tener un menor IMC o no.

Aún con todo, los investigadores admiten que necesitan comprender mejor el funcionamiento de esta “grasa buena”, y si sería posible aplicar terapias de “estrés leve” como método para promover la pérdida de peso. Pero, eso sí, sin llegar al temido estrés crónico, el cual ha demostrado tener perjuicios para la salud y aumentar la mortalidad (a pesar de que existen estudios que dicen que el estrés aumenta la esperanza de vida).

Sea como fuere, el hecho de que el estudio tan solo haya usado a cinco participantes nos obliga a tener que esperar a futuros trabajos con un mayor número de voluntarios para confirmar estos resultados.

Fuente | Experimental Physiology.