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La disfunción eréctil es uno de los grandes problemas a los que los hombres se enfrentan con el paso de los años. Aunque, como ya os contamos en un artículo, algunos hábitos alimenticios pueden ayudar a prevenirla, lo cierto es que a veces es inevitable su padecimiento y la viagra es la única solución que se ha encontrado hasta el momento.

Y sí, está muy bien, pero el hecho de tener que planificar el coito para tomar la pastilla antes, le quita bastante emoción al asunto, por lo que lo óptimo sería encontrar una manera de conseguir que estos pacientes tengan erecciones espontáneas.

Una alternativa muy prometedora contra la disfunción eréctil

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Como os decía, la  viagra implica tener que planificar las relaciones sexuales para poder tomar la pastilla, cuyo efecto, además, es a muy corto plazo. Por eso, muchos investigadores buscan alguna alternativa que pueda restablecer la función normal del pene de manera espontánea y continuada en el tiempo. Para ello, un grupo de científicos daneses ha comprobado el efecto de pequeñas descargas de ondas de choque sobre el pene.

No, el investigador principal no es Torquemada y, aunque no lo creáis, no es un tratamiento doloroso.  Simplemente se trata de la emisión de un haz de ondas sonoras sobre la zona afectada, provocando una situación de estrés, que desencadena una  serie de procesos que finalizan con la producción de señales químicas, encargadas de facilitar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y, por lo tanto, restablecer el flujo sanguíneo normal. Así, las erecciones podrían volver a desarrollarse correctamente.

Un estudio piloto prometedor contra la disfunción eréctil

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Este procedimiento se llevó a cabo en un estudio piloto, con resultados muy positivos, por lo que se procedió a realizar otro más complejo, que fue publicado en la revista Scandinavian Journal of Urology. Para ello reclutaron a 112 hombres, de entre 37 y 80 años, todos ellos afectados por disfunción eréctil.

Se dividieron en dos grupos, a uno de los cuales se le suministró un placebo, mientras que a los del otro se les realizaron pequeñas descargas en seis zonas del pene diferentes, cinco veces, durante cinco semanas. A continuación, se evaluó la capacidad de estos pacientes para tener erecciones, 5, 12 y 24 semanas después del tratamiento.

Los resultados fueron muy satisfactorios las primeras semanas, aunque los porcentajes de mejoría bajaron un poco en semanas posteriores. Sin embargo, parece ser que estos científicos están en el buen camino para conseguir una alternativa a la dichosa pastillita. ¿Os imagináis lo felices que haría este descubrimiento a muchos hombres? ¡No más cortadas de rollo!

Vía: IFL Science

Imagen: Portal Inicio