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Adolescencia y drogas

Adolescencia y drogas

Adolescencia y drogas no forman una buena combinación, pues los adolescentes son más propensos a la adicción, y ahora sabemos por qué.

Si preguntamos a un drogadicto el momento en que comenzó con su adicción, probablemente responderá que lo hizo durante la adolescencia.

Eso es así, ésta es la etapa de nuestras vidas en la que somos más propensos a volvernos adictos a cualquier sustancia, desde el tabaco hasta las drogas ilegales. Sin embargo, aunque sí que existen algunos estudios sobre las causas de la adicción a la nicotina en dicho periodo, las investigaciones sobre otro tipo de sustancias son muy escasas.

Por eso, un grupo de científicos liderado por Mauro Cosa-Mattioli, ha desarrollado dos estudios simultáneos que analizan los efectos a nivel biológico de la nicotina y la cocaína en los adolescentes. Los resultados han sido publicados juntos en la revista eLife y concluyen que, como en otros muchos casos, la respuesta está en el cerebro.

Adolescencia y drogas, ¿siempre van de la mano?

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Tradicionalmente se ha pensado que las causas de la propensión a la adicción a las drogas en adolescentes eran más bien de origen psicológico, debido a la necesidad de aprobación social que solemos sentir a esa edad. De hecho, si volvemos la vista atrás, seguro que todos podemos contar algo estúpido que hicimos sólo por quedar bien con los demás.

Sin embargo, en esta etapa el cerebro sufre muchos cambios y no sería raro pensar que la clave de las adicciones residiese en ellos.

El estudio que explica la relación entre adolescencia y drogas

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Estos científicos tenían en el punto de mira a la proteína eIF2∝, ya que su función consiste en regular la producción de proteínas asociadas a las conexiones entre neuronas. Se conoce que la adolescencia es un periodo en el que se crean muchísimas de estas conexiones, por lo que la era un buen elemento por el que empezar a investigar.

Para comprobarlo, tomaron un conjunto de los ratones tanto adultos como adolescentes,  a los que se les inyectó o una solución salina o una dosis muy baja de cocaína. A continuación, observaron una disminución de la actividad de eIF2∝ en los animales adolescentes a los que se les administró la droga y, como consecuencia, un cambio en la regulación de las proteínas que fortalecen las conexiones entre las neuronas de almacenamiento de dopamina, íntimamente asociadas a las adicciones.  Por otro lado, los adultos sólo registraron este tipo de cambios tras la administración de dosis muy altas de cocaína.

Para estar seguros de la relevancia de la edad en estos efectos, cambiaron el estado de eIF2∝, de modo que los adultos se encontraban en la situación biológica de los adolescentes y viceversa. Como cabía esperar, los resultados fueron totalmente contrarios a los del experimento anterior.

¿Cómo pueden ayudar estos resultados a los humanos?

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Estos resultados, reproducidos también al cambiar cocaína por nicotina, están respaldados por los estudios de imagen realizados en cerebros humanos, por lo que las causas parecen ser muy claras.

Esto supondría una diana perfecta para la creación de tratamientos frente a las drogadicciones, tanto en adolescentes como en adultos. Eso sí, sin dejar de lado la ayuda psicológica. El cerebro también la agradecerá.

Vía: Medical Daily