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Tu cumpleaños está escrito en tu ADN y puede hacerte alérgico

Tu cumpleaños está escrito en tu ADN y puede hacerte alérgico

¿Y si la probabilidad de tener alergia dependiese de cuándo has nacido? Eso es lo que sugiere un reciente estudio de Allergy.
30/03/2016 a las 17:01 UTC · David Medina Cortés

Ya ha llegado la primavera y junto al cambio de hora, las terrazas llenas y el sol, llegan también las alergias. Y es que los que las padecemos nos preguntamos qué hemos hecho nosotros para merecer esos ojos hinchados y ese moqueo que nos obliga a ir cargados de kleenex a todos lados.

Pues podría ser que no hayamos hecho nada más que nacer en la época del año equivocada. Esto, que que podría parecer astrología, solo es ciencia. Al parecer, ciertos factores ambientales producen tras el nacimiento modificaciones en nuestro ADN que influyen en la probabilidad de tener alergia más adelante.

La alergia se debe a un mal funcionamiento del sistema inmune, que responde de manera exagerada a sustancias normalmente inofensivas (como los granos de polen o los ácaros). Y, como veremos ahora, este desorden tiene mucho que ver con nuestros genes.

La probabilidad de tener alergia es mayor si naces en otoño o invierno

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Gabrielle A. Lockett y John W. Holloway, científicos de la University of Southampton, han llevado a cabo un estudio para aclarar una característica de la alergia para la que nadie tiene explicación: que es más habitual en las personas que han nacido en otoño o invierno que en los que nacen en primavera o verano. Por supuesto, existen gran cantidad de hipótesis sobre la mesa, la mayoría de ellas centradas en las diferencias climáticas entre estas épocas del año.

De este modo, algunos achacan este hecho a la menor cantidad de luz solar que recibe la madre durante el embarazo, lo que podría provocar niveles de vitamina D menores de los adecuados. También podría deberse a que, en otoño e invierno, el recién nacido tiene menor contacto con alérgenos como el polen, de manera que no es capaz de insensibilizarse. Incluso, la dieta de la madre durante el embarazo y la lactancia podría influir, puesto que son distintas las frutas y verduras disponibles en las estaciones calurosas y las frías.

Este nuevo estudio, publicado en Allergy, no demuestra ni desecha ninguna de estas posibilidades. Pero sí aporta nuevos datos que apuntan, una vez más, a nuestro código genético como la clave para curar este problema. En concreto, los científicos se han centrado en la epigenética, una disciplina científica de extraordinario potencial.

Epigenética: la relación entre los genes y el ambiente

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La epigenética es una rama de la genética relativamente novedosa cuya explotación comenzó allá por 2003, tras el Proyecto Genoma Humano. Esta disciplina estudia ciertas modificaciones del ADN que no afectan a la secuencia de los genes pero sí a su expresión. Para entendernos, el mensaje de los genes no cambia, no hay mutaciones. Sin embargo, la adición de una pequeña molécula que parecería sin importancia, o el movimiento del gen de un lugar a otro del núcleo tendría una influencia importantísima en cómo se expresa dicho gen. Además, estos sutiles cambios estarían muy relacionados con el ambiente en el que vive la persona.

De este modo, tus genes serían exactamente iguales de haber nacido en otoño o en primavera. Sin embargo, algunos de las diferencias climáticas o ambientales que hay entre estas estaciones afectarían a tu epigenética, lo que alteraría la manera en que se expresan tus genes y, en última instancia, afectaría a la probabilidad de padecer alergia. Esto es lo que comprobaron los científicos tras analizar el ADN de 367  habitantes de la Isla de Wight, en Inglaterra.

Ahora queda por estudiar de qué manera se producen estas modificaciones, cómo afectan y cuáles son los factores que las causan. De despejarse estas dudas, podrían diseñarse tratamientos que actuaran contra la alergia antes incluso de manifestarse.