Omicrono, la tecnología de El Español

Omicrono

Esta prueba genética predecirá tu éxito, pero no tu felicidad

Esta prueba genética predecirá tu éxito, pero no tu felicidad

La genética del éxito y la felicidad no tienen porque ir de la mano, pero si es cierto que algunos estudios han demostrado su existencia.

Descubrir la existencia de la genética del éxito y la felicidad podría allanarnos mucho el camino en nuestro día a día.

Tendemos a pensar que el éxito y la felicidad son entes que debemos conseguir por nuestros propios medios, que el destino no está escrito, y mucho menos que los genes tengan algo que ver. Ambos deseos dependen de muchos y diversos factores externos, como nuestra propia voluntad o percepción de la vida, u otros como las ayudas externas.

Pero, ¿y si la genética del éxito y la felicidad existiesen, pero de forma separada? El profesor Daniel Belsky, de la Universidad de Duke (Carolina del Norte) ha intentado dar respuesta a algunas preguntas gracias al análisis de 918 holandeses de 40 años que han sido seguidos desde su nacimiento, analizando datos como la edad a la que empezaron a hablar, caminar, usar el orinal, sus movimientos, qué puestos de trabajo han ostentado, su salud, inteligencia, autocontrol y sus respectivas personalidades.

La genética del éxito y la felicidad, ¿existen de verdad?

genetica_exito

El nuevo estudio de Belsky, cuyos resultados se han publicado en Psychological Science, se basa en otro estudio anterior publicado en 2013 en Science donde se investigaron las variaciones genéticas de 126.000 personas específicamente relacionadas con los logros académicos. En este nuevo estudio han ido más allá, pues los investigadores han buscado variaciones sutiles en todo el genoma que por separado tienen escaso significado, pero que al presentarse juntas pueden ofrecer una especie de “puntuación poligénica” respecto al éxito en la vida.

En este caso, Belsky y sus colegas estudiaron los perfiles genéticos al completo de los casi 1.000 neozelandeses tras 40 años de seguimiento. Detectaron que aquellos con puntaciones poligénicas más altas no solo tenían un nivel educativo mayor, sino que habían llegado más lejos que otras personas de su edad. A los 38 años ostentaban más ocupaciones de prestigio, mayores ingresos, más activos y eran mejores en el manejo de sus finanzas. Además, la relación entre genética y éxito se mantenía a pesar de que el origen familiar de los individuos fuese rico o pobre, pues aquellos con mayor puntuación poligénica tenían más probabilidades de lograr un ascenso en la escala social.

Curiosamente, también se detectó cierta relación entre las altas puntuaciones poligénicas con una mayor simpatía y amabilidad, tanto en niños como en adultos. A pesar de todo esto, la genética del éxito y la felicidad parecía destacar por su ausencia de relación: Una genética de éxito no conllevaba un aumento de la satisfacción en la vida.

¿Deben elegirse los nacimientos según su genética del éxito?

seleccion_embriones

Belsky señala que, a pesar de existir una genética del éxito, existen muchos otros factores alrededor que determinan los logros de una persona durante la vida.

Conocer tal genética solo implica que hay mayores probabilidades de tener dicho éxito en una población, o que habrá cosas que se harán antes o mejor que otros: Por ejemplo, aquellos con mayor puntuación poligénica empiezan a leer antes, y la lectura en la juventud se ha relacionado con el éxito futuro, algo que debería hacer que nos planteemos una mayor inversión en la adquisición del lenguaje y la lectura temprana.

Por otro lado, Belsky se plantea la duda ética de si, pudiendo conocer actualmente la genética de los niños antes de su nacimiento para impedir enfermedades, ¿por qué no intentar determinar su puntuación poligénica y sus probabilidades de éxito? Evidentemente es una idea dudosamente ética, y Belsky ya avisa de que él no está a favor de la selección de embriones mediante este método, en parte por el desconocimiento que aún tenemos sobre las otras funciones de los genes involucrados en el éxito, y por las influencias externas que pueden darse y también desconocemos. Es posible que intentar una “buena selección” en cuanto al éxito se refiere nos lleve a tener efectos poco deseables a largo plazo.