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Tener más genes no nos hace superiores, y perderlos puede ser beneficioso

Tener más genes no nos hace superiores, y perderlos puede ser beneficioso

Un estudio de la Universidad de Barcelona nos revela que perder genes podría mejorar nuestra supervivencia siendo clave en la evolución.

Un estudio de la Universidad de Barcelona nos revela que perder genes podría mejorar nuestra supervivencia siendo clave en la evolución.

El término “más” siempre lo hemos asociado a mayor complejidad. Esta idea la hemos transportado casi por inercia al concepto de la evolución, dónde un ser vivo debe adaptarse a un medio hostil, siendo el poseedor de un genoma más complejo y adaptado el que asegura su supervivencia. Es lo que piensa nuestra intuición.

Estas matemáticas se encuentran en conflicto con la biología, por lo que en Omicrono Ciencia hablaremos del último estudio publicado en Nature Review Genetics por los profesores Ricard Abalat y Cristian Cañestero del Departamento de Genética, Microbiología, Estadísticas y Biodiversidad de la Universidad de Bacerlona.

El comienzo de la historia: nuestro ADN

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El ADN es el libro que detallará cómo somos, que ocurrirá en nuestro cuerpo, y cómo responderemos al medio. Si decimos que el ADN es nuestro libro de información, las páginas que poseen serían sus genes. Conforme estudiamos las diferentes especies, encontramos una variación en el número de genes, que repercutirá en la funcionalidad y estructura del organismo.

Por intuición, es fácil pensar que un mayor número de genes tendrá como consecuencia una ventaja mayor para el organismo, pues tendrá más información que le dotará de más características.

El punto más importante que debemos de tener en cuenta, es que estas páginas del libro, los genes, no se leen de la misma forman en todos los organismos, encontrando estrategias para ahorrar espacio (operones en bacterias), o zonas sin significado pero cuya presencia es esencial para la cohesión completa (intrones y exones en eucariotas).

Por lo tanto, ya no solo tenemos en cuenta el número de genes, sino la forma en la que están organizados o la forma que tienen de leerse o procesarse. Pero nos vamos a conformar solo con eso.

Contradicción biológica: perder genes es ganar

mundo

Hablamos de pérdida de genes cuándo desaparece de forma física de nuestro genoma, por el motivo que sea, o su función original ha desaparecido por una mutación. Lo que no es ninguna sorpresa es que la pérdida de un gen se haya asociado alguna vez a la adaptación a un medio.

Por ejemplo, imaginad una planta que posee un gen que frena su metabolismo, para evitar que sus células pierdan agua en exceso al encontrarse en zonas salinas con mucha concentración. En algún momento de la evolución en dicho entorno, una planta pierde el gen, de forma que pueda realizar el metabolismo sin frenos con el riesgo de sufrir pérdida de agua; crecería más en este medio que las otras plantas, siendo entonces esta pérdida del gen exitosa para su adaptación.

En parásitos, la pérdida de genes es un suceso común, pues ya que dependen de la maquinaria de su hospedador, algunos genes del parásito se vuelven innecesarios, por lo que acaba produciéndose una pérdida (como un algo que ya no usas cogiendo polvo en tu estantería).

La epigenética, nuestra gran incomprendida

tratamiento de edición genética

Teniendo en cuenta que algunos genes pueden llegar a volverse inútiles o perjudiciales para nosotros ya que el ambiente es dinámico, nos queda más claro que efectivamente,  perder genes podría mejorar nuestra supervivencia. Sin embargo, no estamos teniendo en cuenta la ciencia que está consiguiendo explicar muchas de las dudas que la genética no resolvía; la epigenética.

Como puente entre el genotipo y el fenotipo, la epigenética responde a los cambios que se producen en nuestro genoma sin alterar nuestros genes. Ya que nuestro genoma está compactado, la expresión de nuestros genes es dinámica y solo se irán expresando las zonas accesibles a la maquinaria de transcripción. Así existirán diferencias en la cantidad total de genoma de organismos con esta naturaleza, y organismos con mecánicas más simples cómo las bacterias.

En definitiva, la epigenética otorgaría una información adicional que explicaría la diferencia en la pérdida de genes entre las especies, cómo los cambios pueden provocar una alteración mayor que la pérdida de genes y llegar a heredarse a las poblaciones venideras.