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El físico que creó un sistema para ganar a la ruleta

El físico que creó un sistema para ganar a la ruleta

Vencer a la ruleta de los casinos no es fácil, pero un joven científico estuvo a punto hace cuarenta años y hoy sabemos cómo lo hizo.

En los años 70 se hizo famosa la historia de dos estudiantes de física que idearon un mecanismo que aumentaba las posibilidades de ganar a la ruleta.

El dispositivo comenzó a dar resultados tan buenos que se les prohibió la entrada a los casinos, por lo que se quedaron sin el escenario necesario para acabar su proyecto y todo quedó envuelto en una estela de misterio que recientemente ha sido desentrañada por un profesor de la Universidad de California, que ha hecho referencia a los trabajos de un colega suyo al que en ningún momento ha nombrado, pero que parece ser uno de aquellos dos jóvenes de hace cuarenta años.

Además, existen estudios científicos revisados por pares que demuestran la efectividad de mecanismos muy similares, por lo que parece ser si vencer a la ruleta está en manos de alguien, ese alguien pertenece al mundo de la ciencia.

Los Eudaemons, los jóvenes que querían vencer a la ruleta

dolares

Los Eudaemons eran un grupo de jóvenes graduados en física por la Universidad de California, cuyo fin era buscar un modo de ganar a la ruleta y utilizar el dinero obtenido para subvencionar una comunidad científica.

El proyecto comenzó a dar buenos resultados, por lo que finalmente se prohibió la entrada a todos los casinos de Neavada a su principal responsable, J. Doyne Farmer, terminando con ello las esperanzas de estos chicos de conseguir su objetivo.

El mecanismo que idearon se basaba en los movimientos iniciales de la bola, ya que la apuesta se puede hacer una vez que ésta se ha lanzado sobre la ruleta en movimiento. Teniendo en cuenta estos primeros pasos, utilizaban una serie de cálculos capaces de calcular la trayectoria que seguiría la bola con un buen porcentaje de acierto. 

El dispositivo se componía de una cámara y un osciloscopio que registraban los movimientos de la ruleta y los enviaban a un pequeño ordenador que utilizaba una serie de fórmulas trigonométricas ideadas por ellos para calcular el octante en el que caería la bola.

Toda la máquina era tan pequeña que podía esconderse en el zapato, de modo que el usuario sólo tenía que pulsar un botón con el dedo del pie para enviar los datos y estar atento a la respuesta, que se transmitía a través de un golpe en la pierna.

El experimento de los Eudaemons en la actualidad

fisica

Como os decía, la mayor parte de este mecanismo ha sido revelado recientemente, cuando un profesor de física de la Universidad de California ha contado en la red como hacía un compañero suyo para acertar lo que saldría en la ruleta. No lo nombra en ningún momento, pero por la descripción que hace todo parece apuntar a J. Doyne Farmer; ya que, además, también afirma que se le negó la entrada a los casinos.

Todo esto podría quedar en una simple anécdota sin ninguna demostración científica, pero la verdad es que si se le prohibió la entrada debió ser porque los dueños de los casinos vieron que se les fastidiaba el negocio, por lo que eso ya es bastante demostración. Sin embargo, para estar más seguros también podemos tener en cuenta un estudio revisado por pares que fue llevado a cabo en 2.012 por las Universidades de Hong Kong y Australia.

En él se habla de un mecanismo similar y se cuenta que, efectivamente, las probabilidades de éxito pasan de un 2’7% a un 18%. Vale, no es ninguna brutalidad, pero se convierte en algo mucho más tangible. 

Esto es un verdadero fastidio para los casinos, ya que no pueden registrar a alguien por el simple motivo de ganar a la ruleta, pero por lo visto sí que pueden negarle la entrada antes de que perfeccionen el invento el tiempo suficiente para desvalijarlos. Chicos listos.