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Gertrude Elion, la mujer que salvó millones de vidas desde su laboratorio

Gertrude Elion, la mujer que salvó millones de vidas desde su laboratorio

Hoy, en la sección de mujeres científicas os hablamos de Gertrude Belle Elion, que recibió el Premio Nobel por el desarrollo de fármacos muy importantes.

Hoy, en la sección de mujeres científicas, vamos a hablar de la bioquímica Gertrude Belle Elion.

Como tantas otras mujeres de las que os hemos hablado en artículos anteriores, el hecho de ser mujer le cerró muchas puertas en su carrera científica, pero esto no impidió que siguiera aprendiendo y creciendo hasta el punto de ser galardonada con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por el descubrimiento de las claves sobre el desarrollo y el tratamiento de medicamentos.

El premio sin duda fue merecidísimo, ya que gracias a ella se pusieron en marcha tratamientos para enfermedades tan extendidas como la leucemia, la gota o la malaria; pero, a pesar de todo, su nombre no es común en las listas de mujeres científicas que merecen ser recordadas, por lo que hoy hemos decidido darle difusión a su historia, que sin duda merece no ser olvidada nunca.

Biografía de Gertrude Belle Elion

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Gertrude nació en 1918 en Nueva York, en el seno de una familia de inmigrantes judíos. La condición de sus padres la llevó a pasar sus primeros años de vida en un barrio humilde, pero eso no impidió que pudiese llevar a cabo sus estudios, primero en una escuela pública y más tarde en el Hunter College de su ciudad natal.

Desde muy pequeña había mostrado interés prácticamente por todas las áreas de conocimiento, por lo que le resultó complicado decantarse por una, pero la enfermedad y la posterior muerte de su abuelo le dieron el empujoncito que necesitaba para estudiar una carrera científica, llevándola finalmente a graduarse en Bioquímica, en 1937.

El estudio de la carrera hizo crecer en ella un enorme interés por la investigación, pero ese tipo de trabajos estaban vetados para la mayoría de mujeres, por lo que finalmente acabó dando clases de bioquímica a las enfermeras de un hospital.

Poco después, supo de un químico que buscaba ayudante para su trabajo; por lo que, sin pensárselo dos veces, decidió pedir el puesto, con la ilusión de poder dar un paso hacia el trabajo en un laboratorio a la vez que lo compaginaba con el estudio del Master en Química de la Universidad de Nueva York.

Finalmente consiguió realizar el master y, tras obtener el título, encontró trabajos temporales en varias empresas farmacéuticas; en las que, saltando de una a otra, acabó conociendo a George Hitchings, que le ayudaría a dar el pistoletazo de salida de la que sería una grandísima carrera científica.

Contribuciones a la ciencia de Gertrude Belle Elion

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Poco tiempo después de empezar a trabajar como ayudante de Hitchings, éste supo descubrir el potencial de la joven, que mostraba unas habilidades muy notables en el campo de la química farmacéutica, por lo que la hizo partícipe de sus estudios hasta el punto de pasar de ayudante a compañera.

De ese modo, juntos comenzaron la búsqueda de fármacos para el tratamiento de una gran variedad de enfermedades, convirtiéndose en descubridores de compuestos tan importantes como el primer tratamiento contra la leucemia, el primer inmunosupresor utilizado para evitar el rechazo en trasplantes de órganos o medicamentos frente a trastornos como la gota o la malaria. Además, fueron responsables del desarrollo del famoso Aciclovir, utilizado para el tratamiento del Virus del Herpes e incluso de la Zidovudina, que fue el primer retroviral usado en la lucha contra el VIH.

Este enorme catálogo de medicamentos le valió a George Hitchings, Gertrude Elion y el farmacólogo sir James Black el premio Nobel de Medicina y Fisiología, que les fue entregado en 1988, abriendo para Getrude la veda de otros galardones, como la Medalla Nacional de la Ciencia o el Premio Lemelson-MIT al logro de toda una vida.

Además, a pesar de no haber hecho nunca el doctorado, se le concendió un título honorario en la Universidad George Washington.

Sin duda podemos afirmar que Gertrude Belle Elion salvó millones de vidas gracias a sus investigaciones y, aun habiendo muerto hace ya casi veinte años, las sigue salvando hoy. Y todo porque, como otras tantas de las que os hemos hablado, no se rindió ante la adversidad. Y eso vale, como mínimo, un premio Nobel.