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Avances tecnológicos que nos acercan a Ghost in the Shell

Avances tecnológicos que nos acercan a Ghost in the Shell

Ghost in the Shell sale a finales de mes en nuestro país, y aprovechamos para repasar todos los avances tecnológicos que nos acercan al mundo cyberpunk.

Ghost in the Shell sale a finales de mes en los cines de nuestro país, la adaptación al cine del popular universo japonés. Así que aprovechamos para repasar todos los avances tecnológicos que nos acercan al mundo cyberpunk.

Muchos estaréis pendientes de que salga ‘Ghost in the Shell’ en los cines de nuestro país. La película ambientada en el mundo cyberpunk japonés ha estado acaparando portadas durante bastante tiempo. Y este mes podremos contemplar el resultado final, aunque tendremos que acercarnos a la pantalla grande para hacerlo.

Sin embargo, no hace falta que vayas al cine para ver parte de su tecnología. Ciertas partes de ese universo cyberpunk están mucho más cerca de lo que nos imaginamos. Por eso, y aprovechando que estamos cerca del lanzamiento de ‘Ghost in the Shell’, queremos hacer un repaso por esos avances. ¿Nos acompañas?

La capa de invisibilidad

Uno de los recursos más reconocibles es la invisibilidad de Motoko Kusanagi (y todos los miembros del ‘Section 9’). La idea es que un sistema activo proyecte delante nuestra lo que tenemos detrás, creando la ilusión de que somos invisibles. El sistema no es perfecto tal y como se muestra en ‘Ghost in the Shell’. No es capaz de compensar cambios bruscos o factores como la lluvia. Y la invención de Masamune Shirow, conocido por su trabajo en ‘Ghost in the Shell’, incluso habría inspirado creaciones en la vida real.

Un grupo de investigación japonés se habría inspirado en esto para dar pasos tímidos en esta dirección. Su tecnología usaría un ordenador, una cámara y un proyector para convertir una cazadora (o tela en general) en invisible. Esto se podría usar para proyectar los puntos ciegos de un coche en el habitáculo, por ejemplo. Lo malo es que las noticias acerca de este proyecto salieron en 2009, y no hemos sabido nada desde entonces.

Sin embargo, no son los únicos trabajos que hemos tenido en esta dirección. Ya tenemos hasta ejemplos en películas de cómo funciona este sistema de cámara y proyección. Por ejemplo, para proyectar un pasillo vacío mientras el protagonista entra en una habitación protegida. También se puede hacer con lentes, o con espejos.

Y, de forma más clásica, algunos investigadores llevan tiempo jugando con la posibilidad de conseguir este efecto de invisibilidad manipulando las ondas de luz. Se propuso por primera vez en 2006, y en 2013 vimos el primer ejemplo práctico.

Lo cierto es que, por el momento, la invisibilidad como tal se queda en mera teoría o experimentación. Lo más cercano que tenemos en la práctica son los diseños y materiales que convierten una aeronave o un objeto en invisible para un radar. Pero se está trabajando para conseguirlo, y quizás en una década esté entre nosotros.

El ‘cibercerebro’

Sin embargo, uno de los protagonistas en el trabajo de Masamune Shirow es el llamado ‘cibercerebro’. En ‘Ghost in the Shell’ es un módulo que contiene un cerebro mejorado, incluyendo el tronco del encéfalo. Esto haría posible que el cerebro de una persona se pudiera transferir entre personas, o ser almacenado y transportado fuera de un cuerpo humano. Y, por si todo esto fuese poco, sus implantes permitirían que estos cibercerebros se conectaran a la red o a otros cibercerebros.

‘Ghost in the Shell’ ya ha explorado las posibles consecuencias y peligros de estos ciberceberos. Pero en la vida real todavía no hemos jugado con la idea de “mejorar” nuestro cerebro con tecnología. A esto contribuye que ni siquiera comprendemos a nuestro cerebro a día de hoy. Aunque conocemos cómo funciona casi cualquier cosa de nuestro cuerpo humano, el cerebro sigue siendo un completo desconocido. Y, en realidad, ni siquiera sabemos si llegaremos a conocerlo algún día.

Sin embargo, sí que hemos empezado a dar pasos tímidos en esa dirección. Seguro que os suena la criogenización. Sí, esa técnica de congelarse al morir con la esperanza de revivir con los avances tecnológicos del futuro. Y seguro que algunos sabéis que no sólo se criogeniza el cuerpo entero, también se puede criogenizar sólo la cabeza.

En la fundación Alcor especifican los costes: cuesta 200.000 dólares criogenizar un cuerpo completo. Sólo el cerebro son 80.ooo dólares estadounidenses. Y el cómo se recuperarán esos cerebros sigue siendo un misterio. ¿Entre las opciones están estos contenedores que dibuja ‘Ghost in the Shell’?

Por otra parte, y aunque sea de lejos, también se está investigando cómo “aislar” nuestros cerebros para introducirlos en realidades virtuales. Sí, al más puro estilo Sword Art Online. IBM se ha basado en el universo de las novelas japonesas para crear algo del estilo. Y series como Black Mirror también han explorado este mundo en la ficción. ¿Podremos conectarnos a Internet, a mundos virtuales, con nuestra mente y nada más?

Los cyborgs

Por último, no podemos irnos sin hablar de otra de las señas de identidad de ‘Ghost in the Shell’. Los cyborgs son humanos que han sustituido parte de su cuerpo por uno robótico. O incluso por completo, dejando el cerebro como la única parte orgánica que queda.

Esto hace que se puedan cambiar estas partes cuando se dañan, o incluso para “actualizarlas”. Y, como muchos ya sabréis, uno de los mejores ejemplos de esto es Motoko Kusanagi, que es interpretada por Scarlett Johansson en la película.

Quizás este campo está más cercano a nosotros por necesidad. Estamos hablando de las prótesis de extremidades, de los implantes auditivos o de los marcapasos. Todo eso son piezas que, con mayor o menor tecnología, se colocan en el cuerpo de un paciente para salvarle la vida, mantenerla estable o hacérsela más fácil.

Y no es tan divertido o tecnológico como puede ser el futuro de los implantes, pero es importantísimo. Además, eso no significa que la gente no esté empezando a modificar su cuerpo con tecnología por gusto. A lo Fullmetal Alchemist, donde nos encontramos algunas comunidades adictas a los implantes y las modificaciones.

En la vida real tenemos ejemplos de cómo está comenzando esta tendencia. El primer cyborg reconocido por un gobierno es un artista británico crecido en Cataluña, Neil Harbisson, por tener implantada una antena en el cráneo. Ya tenemos implantes que nos prometen alcanzar un sexto sentido, la gente se está implantando chips NFC por voluntad propia. E incluso existen comunidades de gente que se modifica el cuerpo con tecnología por diversión, el llamado biohacking.

Sagas como ‘Ghost in the Shell’ animan en cierta manera a seguir esa senda, y juegan a imaginar cómo será un futuro así. Transhumanismo en estado puro. Y esto sólo son los primeros pasos, no dudéis si os digo que esto va a ir a más. ¿Cuánto falta para que la gente empiece a implantarse elementos tecnológicos para mejorar su cuerpo?