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Inteligencia Artificial para enseñar matemáticas a cada niño en su nivel exacto

Inteligencia Artificial para enseñar matemáticas a cada niño en su nivel exacto

Javier Arroyo, uno de los fundadores de Smartick, nos cuenta cómo funciona este sistema de aprendizaje de matemáticas con la Inteligencia Artificial.

En la primera edición de los I Premios Digitales EL ESPAÑOL galardonamos a las mejores iniciativas en España en materia de transformación digital. Los premios fueron organizados por EL ESPAÑOL, El Androide Libre y Omicrono, con la colaboración de Toshiba, Banco Santander, Correos y Lopesan. No solo pudimos conocer de cerca a los 10 proyectos ganadores y al equipo que se encuentra detrás, también aprovechamos para charlar de tecnología, innovación y transformación digital.

En la categoría de proyectos sobre Inteligencia Artificial el premio fue para Smartick, un sistema de aprendizaje de matemáticas para niños que utiliza IA para ser 100% personalizado. Desde Omicrono hemos entrevistado a Javier Arroyo, uno de los fundadores de Smartick para que nos cuente más detalles sobre su funcionamiento.

En primer lugar, ¿qué es Smartick y cómo nació el proyecto?

Smartick es un método de aprendizaje de matemáticas para niños de 4 a 14 años, como complemento al colegio, que se puede realizar desde la Tablet y el PC. Basándonos en la inteligencia artificial más avanzada del mercado, Smartick estudia el estilo de aprendizaje de cada alumno y diseña un plan de estudios personalizado. Además, va adaptando en tiempo real ese contenido al desarrollo del niño, por lo que avanza a su propio ritmo, sin frustraciones, y reforzando la autoestima.

Después de una prueba de nivel inicial durante los primeros días, los niños hacen sesiones diarias de ejercicios online durante 15 minutos.

A los dos fundadores nos gustan mucho las matemáticas y no entendíamos por qué, año tras año, la asignatura sigue siendo un muro contra el que se estrellan miles de niños. Además, mi hermana siempre cuenta que no pudo estudiar Medicina como le hubiera gustado por culpa de ir mal en matemáticas en el colegio.

En un mundo cada vez más tecnológico, para el que se necesitan matemáticas a diario, ¿cuántos niños no van a poder seguir estudiando carreras que van a generar mucho empleo, basadas en las ciencias y la tecnología? Hay quien afirma que estamos educando a niños para trabajos que no existen todavía, pero, si algo tenemos seguro, es que el razonamiento matemático hará falta en muchos puestos.

¿Cómo ha sido su acogida y evolución desde su nacimiento en 2009?

Ambas han sido extraordinarias, principalmente por los extraordinarios resultados de los niños. El 94% de los que usan Smartick mejoran su capacidad de cálculo, lógica y razonamiento. Además, más de 8 de cada 10 alumnos mejora su nota de matemáticas. De hecho, eso acaba siendo una motivación muy importante para niños que se sienten un poco raros al hacer matemáticas extra en casa, pues les encanta cuando ven que en clase están seguros y mejoran sus calificaciones.

En apenas 6 años en el mercado, 32.000 niños de 100 países han pasado ya por nuestro método. El crecimiento ha sido especialmente rápido en América Latina, donde el número de alumnos se ha cuadruplicado en los últimos dos años, sobre todo en Colombia, Perú, Argentina y México, donde iniciamos operaciones en 2016.

El año pasado también desembarcamos con fuerza en Sudáfrica y Estados Unidos, donde establecimos una nueva sede en Boston.

¿Qué aporta Smartick desde el punto de vista pedagógico?

Hay dos aspectos muy importantes. El primero es la posibilidad de usar inteligencia artificial, como hace Smartick, para situar a cada niño en su nivel exacto y, desde ahí, cocinarle un plato de matemáticas con los nutrientes que necesita. Esa misma inteligencia artificial nos permite estudiar miles de datos a diario para comprobar, por ejemplo, que los niños pueden empezar a practicar potencias antes de lo que pensábamos o que no se asustan con el álgebra si se les introduce como lo hacemos nosotros.

Lo segundo es poder gamificar parte de la experiencia. Los niños rinden mejor en un entorno amable, donde pueden, por ejemplo, ganar estrellas dependiendo de sus resultados.

Desde el punto de vista pedagógico, Smartick no supone una revolución, pero sí logra algo muy difícil de conseguir: tener altas expectativas para todos los niños. Debería haber recursos para que ningún niño con posibilidades de acabar el colegio se quede en el camino, como pasa ahora, y eso, en parte, muchas veces es culpa de las matemáticas, ya que las ven aburridas, difíciles y con poca utilidad en el mundo real.

Más allá del aprendizaje de los niños, ¿los padres tienen la posibilidad de seguir todo ese progreso y estar al tanto de qué están haciendo a lo largo del tiempo?

Sí, los padres reciben información puntual y detallada de la actividad diaria de sus hijos y de su evolución en el método.

¿Es compatible Smartick con el currículum escolar?

No sólo es compatible, sino complementario. Es importante destacar que Smartick no va en paralelo al currículo oficial. De hecho, Smartick prepara a los niños para avanzar más rápido de lo que lo hacen en el colegio.

¿Es posible integrar Smartick en las aulas?, ¿se han llegado a acuerdos o hecho pruebas piloto en centros educativos?, ¿cuáles han sido los resultados?

El Colegio Padre Coloma es uno de los mejores ejemplos. Smartick está integrado como parte de la asignatura de matemáticas en este centro. En sólo 3 cursos, se ha situado entre los 5 mejores colegios de la Comunidad de Madrid, pasando de un 5,7 a un 9,4 en matemáticas en las pruebas oficiales CDI. Se trata de un colegio de línea 1, donde el 80% de los niños son inmigrantes de 29 nacionalidades, situado en el barrio de San Blas, en Madrid.

En el colegio, si hay dudas, el profesor está ahí para ayudar, ¿qué pueden hacer los más pequeños si durante las sesiones con Smartick se ‘atascan’ en un ejercicio?

Nuestra algoritmia permite estudiar el estilo de aprendizaje de cada niño y saber durante la sesión cómo lo está haciendo el alumno para adaptar los ejercicios hasta el punto de que, si falla, le salta un tutorial o se le rota de concepto. Dependiendo de cómo lo ha hecho ese día, Smartick le propone los ejercicios del día siguiente. Eso, para cada niño.

Somos capaces de analizar miles de ítems de información de 10.000 niños para ver patrones e interpretarlos con expertos en didáctica, matemáticos y desarrolladores, y anticiparnos al comportamiento individual de cada alumno. Esto nos permite ir guiando a cada uno, sin frustraciones.

¿Smartick se adapta o puede ayudar a los niños con necesidades especiales?

El método de Smartick es perfecto para atender a una diversidad de alumnos que, en una sola clase, sería muy difícil. Tenemos a niños de altas capacidades, dislexia, TDAH, Síndrome de Down y Asperger. Al ir al ritmo que precisa cada uno, conseguimos no frustrarles dándole exactamente lo que necesitan.

Además, estamos desarrollando Jaquematick, un proyecto basado en actividades de ajedrez para niños con TDAH (Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad), en colaboración con hospitales y varias universidades.

Con el avance de la inteligencia artificial, los dispositivos móviles y la evolución de un método como el de Smartick, ¿podría llegar a sustituir a los métodos de aprendizaje tradicionales?

Nosotros no pretendemos sustituir al currículo escolar, somos un complemento al mismo. Vemos la inteligencia artificial como una herramienta muy poderosa que puede ayudar a un buen profesor y arreglar las carencias que pueda provocar un mal docente.

Al mismo tiempo, el factor humano es vital, por eso las profecías tecnológicas que aparecen cada 20 años sobre los robots se equivocan. Lo vemos también en Smartick. A los niños les encanta tener amigos en su club social y ver cómo lo han hecho, regalarse cosas en el mundo virtual y, a los padres, interactuar con nuestro equipo por correo o por teléfono cuando tienen dudas. Eso sí, no aprovechar la inteligencia artificial para ayudar a los niños a alcanzar su máximo potencial me parecería un error incomprensible.


Smartick, premiada en la categoría Inteligencia Artificial. Recoge el premio Daniel González de Vega (dcha.), confundador de Smartick ; lo entrega François Debaix (izda.), CEO y fundador de Indexa Capital.